Es muy posible que no sea país para viejos, ni país para nadie.En esta ocasión los hermanos Coen nos muestran un país corrupto rodeado de traficantes, asesinos y muerte. Un país para nadie.
Ofrecen una obra que puede pasar a formar parte del temario de las escuelas de cine. Esto significa, una nueva forma de contar una historia que el público general puede no llegar a apreciar. La película puede parecer lenta, pero esos silencios hablan mucho más que las palabras. En cada imagen hablan hasta las ramas de cada árbol. Se trata de una película ruda, violenta, con humor negro y con un actor por encima del resto.
Cuenta la historia (en torno a 1980) de Llewelyn Moss, un cazador de antílopes que se encuentra con unas furgonetas rodeadas por cadáveres cerca de Río Grande (Texas). En una de estas furgonetas hay una carga de heroína y dos millones de dólares en efectivo. Cuando Moss agarra el dinero, comienza una catastrófica cadena de violencia que ni siquiera la ley del honrado y casi jubilado Sheriff Bell puede contener. Violencia generada por Anton Chigurh (Javier Bardem), psicópata asesino con el peor corte de pelo visto jamás, que perseguirá a Moss en busca de los 2 millones de dolares.
Esta película era un regalo para aquel que interpretase el papel de Anton Chigurh, escalofríante asesino. Es un papel muy complicado y necesitado de un arduo trabajo. Bardem lo borda. Está sobresaliente en su rol, un monstruo que será recordado durante años; detrás de sus ojos se oculta el mal, revestido con un perverso sentido del humor.
Realiza un trabajo excepcional. Su nominación a los Oscar es más que justificada. Es más que un candidato a ganarlo, ha de conseguirlo. Hace años que no veía tan buen trabajo en el ganador de un oscar al Mejor Actor Secundario. Lo que no tiene sentido es que opte a esta nominación cuando toda la película es él y solo él. Algo parecido a lo que ocurrió cuando Anthony Hopkins ganó el Oscar al Mejor Actor Protagonista cuando solamente aparecía 8 minutos en el Silencio de los Corderos.
Solo se me ocurre un par de pegas. No logro comprender la aparición de un par de personajes que rompen el hilo y nivel de la cinta.
Pese a esos personajillos sobrantes No es país para viejos es más que recomendable. Es una película muy Coen, una de sus mejores películas, que hará las delicias de sus seguidores.
Galoagui