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28 jun. 2012


Descafeinado segundo Día de la Música - Sábado

Para el segundo día había preparada otra de las cosas positivas que se puede destacar de este festival es la jornada de conciertos gratuitos mañananeros. La jornada del sábado comenzaba temprano con la jornada gratuita en la que pudimos disfrutar de los conciertos de Amatria que cada vez suenan mejor, de lo nuevo de Templeton y su Murmullo, del avance del nuevo disco de Tuya quienes tuvieron que luchar con la mesa de sonido para ofrecer lo mejor de sí mismos, a un incombustible Luis Brea o también, descubrir la razón de por qué Dolores son el nuevo premiado como artista revelación para la UFI...
 

Llegada la tarde, la elección se ponía difícil con tanto grupo simultáneo, Frankie Rose, James Vincent McMorrow, Julia Holter…. Toda duda quedaría eliminada cuando dio comienzo el concierto de Fanfarlo. Difícil lo tuvieron los londinenses dándoles de lleno el sol en la cara con un concierto tan tempranero. Aunque viéndoles enfundados en una cazadora, pantalones de cuero o camisa de franela abotonada hasta el último botón, no pareciese que tuvieran demasiado problema para sobrevivir a los 40 grados. Pese a las dificultades climatológicas dieron muestra de por qué en menos de un año han pasado de autoproducirse a fichar por una grande. Lenslife, Shiny Things, Comets y sobretodo, su exitazo I’m a Pilot son ejemplo de su buen hacer, canciones que atrapan y recuerdan, en muchos momentos, a Arcade Fire.
 

Mientras esperábamos a los míticos Mercury Rev, escuchamos el pop-rock de Spoon. Muy seguidos por sus fans aunque pasaron bastante inadvertidos para el resto. Lo intentaron pero no lograron calar y eso les terminó por pasar factura llenándoles de hastío.

Una pena escuchar las canciones de Mercury Rev a pleno sol. Así ya lo dijo su propio cantante: “vamos a cantar canciones de la noche a la luz del sol”. Aun así, el preciosismo de su canciones no se pueden obviar pese a las pedanterías de su cantante que no hizo otra cosa que aletear, beber vino a morro y lanzar polvos mágicos al público. Probablemente, esos guiños, hechos a una hora más tardía no habría quedado tan fuera de lugar. Pero lo innegable es que Opus 40, Goddess on a Hiway, The Funny Bird , Delta Sun Bottleneck Stomp, The dark is rising o Sense on fire (con la que cerraron) suenan de maravilla.

Llegadas las 21.00 de la noche la gente entró en la dubitativa de ver a Love of Lesbian o el partido de España en una de las pantallas gigantes. Muchos debieron pensar en todas las oportunidades que tendrán de ver a los lesbianos en cualquiera de los muchos conciertos y festivales a los que asisitirán, así que optaron por disfrutar del tikitaka. Entre ellos, los componentes de Fanfarlo. Pero gracias a las canciones de 1999 el grupo terminó por atrapar a esa gran mayoría que vivía dividido por estos dos mundos.
 

El show de Santi Balmes y los suyos fue réplica del que nos tienen acostumbrados, muy parecido al que dieron en el SOS 4.8. Volvimos a disfrutar de algunos de sus nuevos temas, pero siguen siendo los que forman 1999 los más seguidos. Los catalanes volvieron a caer en esa desidia que mostraron hace unos meses en los conciertos de su última gira, la que parecía que habían perdido con la llegada de su nuevo disco. Pero volvió a aparecer. En esta ocasión hubo más energía por parte del público hacia ellos que al contrario. Les volvimos a notar cansados, gracias que el público se entrega en cada una de sus actuaciones, que si no...
 

Teníamos ganas de ver a Maximo Park, pero sinceramente, ya no son lo que eran. Que Paul Smith es un crack, pese a que las canciones estén lejos de lo que un día fueron, es innegable. Lo da todo en sus actuaciones, pero ya no es suficiente. Tanto es así que optamos por visitar a una, más que inminente, eminencia de la electrónica de hoy.

De nuevo, en el escenario Spotify, donde ya disfrutamos de St. Vincent el día anterior, nos encontramos con una nueva y grata sorpresa. Apparat y su banda dieron uno de los mejores conciertos del festival. Con pasmosa facilidad nos introdujeron en su hipnótica atmósfera. Una atmósfera que te embelesa con notas elegantes llenas de matices. Comenzó muy suave, como queriendo ir poco a poco, como queriendo rodearte con su música. Algo que lentamente consigue. Te abraza cada vez más fuerte a medida que su directo crece en intensidad. Sascha Ring llegó para presentar su The Devil’s Walk (2011) y no solo convenció, impresionó. Que tiemble Sigur Ros.


Tan alucinados nos tenía Apparat que tan solo pudimos disfrutar del final del concierto de Metronomy, que cerraba el festival. Y aunque mal programado por el solapamiento de grupos, es una opción excelente para terminar. Más si la canción elegida para decir adiós  es The Look.


Son diferentes las razones por las que este festival no termina de cuajar. Tanto concierto silmuntáneo, un calor abrasador, una hora de cierre demasiado temprana, un precio excesivo para lo oferta dada comparada con la de otros festivales… Pero aún así, siempre hay un poquito donde rascar. Este año el concierto de Apparat ha sido de lo mejor que ha habido, la espontaneidad de St. Vincent, la confirmación de La Casa Azul, los conciertos gratuitos donde ofrecer una oportunidad a las nuevas bandas, la mejora en los accesos,… Todas estas cosas han ayudado a tener un mejor festival, pero le queda mucho por hacer si quiere sobrevivir.

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