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16 ago. 2011


Un Arenal Sound todavía en pañales

Por Alberto García

Muy felices se las prometía el Arenal Sound con cuatro días de festival en plena playa de Burriana (Castellón), con un cartel más que aceptable y con una asistencia masiva que sumó más de 160.000 "sounders" empujados por un baratísimo precio.

El festival ha contado como aliciente con grupos de la talla de Vetusta Morla, Russian Red, Love of Lesbian o Dorian, así como grupos internacionales del nivel de Scissor Sister, Hurts o Rinoçerose, todos ellos capaces de movilizar a muchísima gente por sí mismos. Además, el festival contaba con peculiaridades como una zona junto al mar, con una piscina donde Dj's no dejaron de pinchar los cuatro días.


Pero fueron muchos los errores de organización que empañaron el festival. Un pseudoaparcamiento a 3km de distancia del recinto hicieron una tortura el ir y venir de los sounders. Baños y duchas casi inexistentes para 42.000 personas. Un camping completamente sobrepasado por la masiva asistencia, sin duchas ni baños suficientes. Horas de espera para conseguir pulseras. Ninguna cartelería ni indicadores de la situación de entradas y taquillas. Incluso hubo espacio para historias escatológicas. En general, bastante incompetencia en muchos aspectos del festival, afectando incluso a los artistas. Muchos tuvieron que cargar con sus propios instrumentos desde la calle, y algunos ni pudieron llegar al recinto. Una organización bastante pobre que provocó la ira de muchos asistentes cuyo único afán era disfrutar de la buena música. 

En definitiva, una gran suma de errores que emborronaron lo que el festival debió haber sido, una fiesta de la música. Y la hubo, pues pese a todos los inconvenientes,  sonó la música y de la buena.

El festival comenzó a lo grande con dos conciertos muy esperados. El primero de ellos el de Supersubmarina, donde adelantaron dos temas nuevos de su futuro trabajo, que según informaron, comenzarán a darle forma tras finalizar la gira a últimos de año. Muy sorprendidos quedaron de la respuesta del público a un festival, que publicitado tan solo por redes sociales , fue capaz de congregar a más de 40.000 personas.


Y el segundo de ellos, el multitudinario de Dorian, un seguro en cualquier festival. Algunas de las canciones más conocidas quedaron en el tintero,  pero al festival hay que subir a quemar la hora que tenemos  - justificaría Marc. Impresionados todavía con la respuesta del público de esa noche a la que compararon con la de México de donde acababan de llegar de gira, anunciaron que están traduciendo sus canciones al francés para comenzar nueva gira por tierras galas.


Está claro que el público asistente a este festival es consumidor del pop rock nacional, carne de cañón para el Sonorama. Así quedó patente en la desbandada general a la playa con la llegada de The Charlatans, hecho que se repetiría a lo largo del festival con la aparición de los grupos internacionales. 

Polock, grupo que cada vez se hace más fuerte, tan solo dispuso de 30 minutos (como todos los grupos del pequeño escenario) para dar a conocer su rock playero. Congregaron a bastante gente mientras otra mucha se acercaba al escenario principal buscando la mejor localización para el concierto de la noche. 

Esa noche todo el mundo quería ver a Russian Red. Hasta la propia Lourdes estaba sorprendida. Tanto por la hora a la que iba a tocar (00.30h, quizás demasiado tarde para un concierto que se presupone íntimo) como por  el numerosísimo público.

Acompañando a Lourdes, su ya habitual banda y el neón rosa con su nombre. Técnica y estética muy cuidada y preparada, que encaja a la perfección con su nuevo trabajo. Trabajo que se reprodujo casi en su totalidad, rescatando del exitoso "I love your glasses",  Take me home, They don't  believe y la coreadísima Cigarretes. También dió tiempo para la versión de 'Johnny and Mary' de Robert Palmer y Love Strangers perteneciente a la bso de Habitación en Roma. Nos encontramos a una Lourdes mucho más activa y cómoda sobre el escenario que en anteriores ocasiones. Se le nota en la cara que disfrutaba de la noche. Uno de los conciertos a destacar del verano.


La segunda cabeza de cartel para este día sería el grupo británico Hurts, de pop sintetizado que ha sorprendido a crítica y público con su disco Hapiness. Recordando el Synth-pop de los 90 a modo de Depeche Mode o Sam Sparrow ofrecen un concierto sorprendente tanto de look (vestidos de blanco y negro, engominados y maquillados) como de canciones, que pueden pasar de la épica más operística (están acompañados de un tenor de pose impertérrita) a la sesión más bailable. 

Para el viernes no volverían a ser los conciertos lo único a destacar. Mismos problemas en el acceso al recinto, cancelación del concierto de Tulsa y la gran aglomeración para el concierto estrella de la noche. Tanta gente se aglomeró en la actuación de Vetusta Morla que por momentos pareció peligroso.

Dejando de lado los reiterativos problemas organizativos, el concierto de los madrileños volvió a ser de lo mejor. Un buen repertorio que en directo se hace todavía más grande. Las canciones de Mapas, más íntimas y profundas que Un día en el mundo, llegan a estar a la  misma altura. Aunque era inevitable que Burriana se viniera abajo con canciones como Copenhague o con el grandísimo cierre con La Cuadratura del Círculo.

La otra gran sorpresa del viernes venía de la mano de Scissor Sister. Brutal su comienzo con tubos metálicos al público, banderas multicolores reproduciéndose y energía desatada. Una fiesta disco daba comienzo. Con Ana Matronic y Jake Shears a la cabeza, se pudo disfrutar de un concierto divertidísimo, donde Ana tomaba cada vez más protagonismo, Jake completamente plastificado iba perdiendo ropa por momentos, modelitos y coreografías de las coristas sin desperdicio. Con “I don´t feel like dancing”, “Invisible Light”y sobretodo con Fire with Fire” consiguieron un ambiente festivo que gustó y con el que disfrutó todo el mundo.
 

El sábado era el día de la mejor electrónica bailable de la mano de We are standard, Delorean o los interesantes Rinoçerose. Pero entre ellos hubo alguna sorpresa digna de mención.

Entre esas sorpresas se encuentran The Welcome Dynasty.  Difícil papel el tener que abrir día de festival a una tempranísima hora bajo un sol de justicia, pero que supieron suplir con su imponente pop rock. Una buena ocasión para dar a conocer parte del nuevo material que verá la luz a final de año. Aunque fue escaso el público que a esas horas había en el festival, todo el que llegaba se acercaba al pequeño escenario a descubrir de donde provenía ese intensa voz y potentes guitarras.


Los sonidos electrónicos comenzarían con el sonido tropical de El Guincho, seguidos de los getxotarras We are standard y los también vascos Delorean. Todos ellos a unas horas  ilógicas para la propuesta que ofrecen. Electrónica de lo más bailable que debería sonar pasada la medianoche, pero que recreado a pleno sol queda de lo más deslucido. Pese a ello, y sin desmerecer  la buena electrónica del resto, el de Delorean fue una de las mejores actuaciones. Una más para sumar a las de su larga gira que les ha llevado a llenar cada uno de sus conciertos en USA. Por algo será. 

Otro concierto que no llegó a estar a la altura de lo esperado fue el de los franceses Rinoçerose, probablemente motivado por la ausencia de su vocalista  Jessie Chaton. De la expectación al aburrimiento. Decepcionante.

Pero si alguien se quedó frío o helado con los franceses, la oportunidad de recuperar todo el ánimo llegaba con el conciertazo de pop bailable que se marcaron los murcianos Varry Brava. Fue el grupo que más éxito logró tocando los pocos 30 minutos del pequeño escenario. Excelente concierto el que se marcaron, con el que hicieron bailar y cantar a conocidos y neófitos. Un concierto que comenzó con el escepticismo de algunos, pero que terminó en una gran fiesta.


Los murcianos dejaron los ánimos preparados para el siguiente gran concierto y más esperado de la noche. Era el turno de Love of Lesbian en el escenario principal. Quizás tocar a las 3.00 de la madrugada para un grupo de este estilo no sea la mejor, o quizás fuera la falta de motivación, o quien sabe por qué, pero el concierto de LOL no fue lo que se esperaba. Mal sonido, desgana, sensación de perdidos... No era el concierto a lo que LOL nos tiene acostumbrado. Pese a ello su grandes éxitos como "Club de funs de John Boy", "Allí donde solíamos gritar" o "Universos Infinitos" fueron coreadas y seguidas con fervor. Pero el concierto resulto ser de lo más soso.


El final de la noche quedaría de manos de The Suicide of Western Culture  y Orbital Dj. Electrónica oscura la de los primeros y la destinada a la sesión de baile final la de los segundos. Éstos con luces a la cabeza que les daba aspecto de luciérnagas bailongas.

Aún quedaría un día más donde se podría destacar la actuación de los misteriosos The Third Twin y la polémica  anulación de la sesión de The Zombie Kids (parece ser que no pudieron llegar a Burriana por problemas "logísticos").

La última jornada estaría completada por grupos del estilo a La Pegatina, La Pulquería, o Canteca de Macao, y eso es otra historia...
 
Muchas cosas tienen que cambiar y mejorar del festival para que pueda estar a la altura de lo que aspira. Un festival no solo es bueno por tener un buen cartel o un precio muy muy asequible. Hay un año para solucionarlo y conseguir un festival de nivel. Este año no llega al aprobado. Veremos la reválida en el siguiente. 

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