08 agosto 2012
Diario de una festivalera II. ARENAL SOUND FESTIVAL.
8/08/2012
Por: Carol Toledano
8 am del martes 31 de Julio. Desayuno tranquilo, ducha y
comienza el viaje con destino Burriana, pueblecito costero donde se celebra el
Arenal Sound. En perspectiva: 6 días de sol, playa y buena música. La realidad,
"ligeramente" diferente.
Segunda parada: ARENAL SOUND Festival de BURRIANA.

Iniciamos nuestro viaje desde Alicante a Castellón, un par
de horitas de incertidumbre para llegar a este segundo festival al que nos
hemos embarcado exclusivamente por lo que promete el cartel (y la playita
cerquita) del que nos han llegado no muchas buenas críticas (como referencia la
que se hizo el año pasado en este mismo blog), problemas sobre los que, al
menos en su mayoría, la organización presume haber subsanado.
Veamos, analicemos la situación: este año, la organización,
en un alarde de generosidad decide "regalar" 2 días extra a los
festivaleros, con fiestas y conciertos, abriendo camping y un tercer escenario
(el recinto principal no se abriría hasta el jueves) desde el martes 31. Los
abonos, normales, si los comprabas con antelación, costaban 30€ -30€ por una
semana en la playa, con camping a 20 metros de la playa y buena música casi,
casi 24 horas al día-. ¿Quién puede resistirse? Pero ahora vienen las
"condiciones"...
A las 11 am de ese mismo día abría el camping del Arenal,
este año, según anunciaban, con más sombras, más servicios, mejores
instalaciones y ampliación de espacio (un nuevo camping a 20 minutos del
festival, los otros dos, a escasos 100 y 300 metros respectivamente). A la
misma hora, abrían las taquillas para la recogida de pulseras (condición
indispensable para entrar al camping) con solo 3 personas dando servicio. En
facebook, la noche antes anuncian que hay gente haciendo cola, en la foto no
parecen demasiados... Las taquillas, están a escasos metros de la entrada al
primer (codiciado) camping. Según la organización, los camping se irán llenando
antes de pasar al siguiente, no se puede "reservar" sitio a tus
colegas, o entráis todos juntos o se quedan fuera, mantengamos en mente el
precio del abono, muy barato... ¿Qué fue lo que ocurrió?
A las 11:01 am recibimos una llamada de nuestra avanzadilla
(aún nos quedaba media hora para llegar). Palabras textuales: "Esto es un
infierno". A lo largo del festival fuimos recogiendo distintos testimonios,
y principalmente estos fueron más o menos los hechos, ante la posibilidad de
quedarse sin "sitio" mucha gente acudió al festival desde el primer
día, además, la gran mayoría de los asistentes eran menores de 22 años, así que
nos atrevemos a afirmar que muchos estaban de vacaciones "escolares"
(o en paro) o sea, mucha gente con un nivel adquisitivo bajo para los que el
festival era una ganga de vacaciones... ninguno de estos dos hechos, creemos, lo tuvo en cuenta la organización, por lo tanto no tomó medidas para evitarlo, y una vez
comenzada la batalla solo pudieron improvisar, o dejarse llevar por la marea
humana.
Como consecuencia, el martes 31 alrededor de las 11 horas, había unas 10000 personas invadiendo todo el paseo marítimo, y la playa, en las cercanías del festival, muchos de ellos haciendo cola desde el día anterior o desde primera hora de la mañana, muchos de ellos, por no decir todos, bajo el sol en las peores horas del día, y muchos, o casi todos, haciendo cola durante horas y horas antes de conseguir su pulsera (matizo que me refiero a la pulsera "normal", la VIP, en las mismas taquillas, se podía conseguir en unos minutos, bueno, salvo porque tenías que rodear la cola de 10000 personas). Así que cuando llegamos al camping sobre las 12:30 (afortunadamente con nuestras pulseras VIP y prensa) el espectáculo era bastante dantesco. De hecho, hacia la dos de la tarde, y tras haber habido ya varios desmayos entre el personal, un camión de bomberos se abrió paso, no sabemos ni como, hasta el comienzo de la cola, para refrigerar a los sufridos festivaleros a base de manguerazos de agua. Hacia las 17-18 de la tarde, casi se había disipado la cola, y el panorama era de lo más tragicómico, raro era ver a algún sounder que no tuviera en sus carnes heridas de guerra, es decir, la marca de camisetas, tirantes, bikinis, gafas, mochilas... el primer día todos fuimos sounder-cangrejitos. Por cierto, nuestra avanzadilla no consiguió entrar al camping hasta las 4 de la tarde, 5 horas de cola.
Como consecuencia, el martes 31 alrededor de las 11 horas, había unas 10000 personas invadiendo todo el paseo marítimo, y la playa, en las cercanías del festival, muchos de ellos haciendo cola desde el día anterior o desde primera hora de la mañana, muchos de ellos, por no decir todos, bajo el sol en las peores horas del día, y muchos, o casi todos, haciendo cola durante horas y horas antes de conseguir su pulsera (matizo que me refiero a la pulsera "normal", la VIP, en las mismas taquillas, se podía conseguir en unos minutos, bueno, salvo porque tenías que rodear la cola de 10000 personas). Así que cuando llegamos al camping sobre las 12:30 (afortunadamente con nuestras pulseras VIP y prensa) el espectáculo era bastante dantesco. De hecho, hacia la dos de la tarde, y tras haber habido ya varios desmayos entre el personal, un camión de bomberos se abrió paso, no sabemos ni como, hasta el comienzo de la cola, para refrigerar a los sufridos festivaleros a base de manguerazos de agua. Hacia las 17-18 de la tarde, casi se había disipado la cola, y el panorama era de lo más tragicómico, raro era ver a algún sounder que no tuviera en sus carnes heridas de guerra, es decir, la marca de camisetas, tirantes, bikinis, gafas, mochilas... el primer día todos fuimos sounder-cangrejitos. Por cierto, nuestra avanzadilla no consiguió entrar al camping hasta las 4 de la tarde, 5 horas de cola.
El camping era la segunda línea de batalla: todo el mundo
quería entrar en el camping Arenal, más cercano al recinto del festival, así que lo
normal era ver a la gente "luchando" por encontrar una sombra, que
sí, que habían procurado ampliarlas, pero al final del día, llegar hasta tu propia
tienda se convirtió en una carrera de obstáculos, por no mencionar el aspecto a
campo de refugiados que ofrecía el lugar. Un detalle gracioso, el agua de las
duchas, que habían ampliado este año, a pesar de estar constantemente dándoles
el sol, estaba tan fría que ir a darte un baño era un acto de extremo valor, si
no hubiera sido por el calor que te hacía desear una ducha cada dos horas,
habría sido para pensárselo dos veces. Aunque para gracioso el hecho de que la
gente se pelease por el primer camping... nuestra tienda, ingenuamente la
situamos taaaan bien, que no necesitábamos estar dentro del recinto para
escuchar los conciertos... no me reí mucho a las 5 de la mañana con la
actuación de los Crookers.
Afortunadamente, y para que luego digan que nuestra juventud
se ha echado a perder (aunque a veces perdiéramos un poco la esperanza), hay
que darles un punto positivo por el buenrrollismo generalizado, a pesar de la
tensión del día, el calor y las largas horas de espera...
Ese primer día, aunque con calma, había que ir a ver lo que
se cocía dentro del recinto (como he dicho solo uno de los tres escenarios
estaba abierto). Además, la curiosidad por ver la famosa piscina nos corroía
por dentro. Así que con tiempo para dar una vuelta, entramos al escenario
"pequeño", a pie de playa (de hecho todo el suelo era de arena de
playa, con la piscina al fondo y a un lado una calita, donde la gente
disfrutaba de un último baño antes de que el sol se ocultara. La verdad, así
dicho, pues no pintaba nada mal, y es cierto, todo muy idílico. Lo malo es
cuando todo esto lo llenas con 25 mil personas, afortunadamente pudimos
disfrutarlo antes de que eso ocurriera.
Nuestra cita obligatoria era The Right Ons, con un magnífico
concierto, aunque desafortunadamente no mucho público, pero la razón de esto
(hilando fino) os la contamos más tarde. No obstante, también pudimos disfrutar
previamente de un divertido Varry Brava con acordes a movida madrileña. Después
de los Right Ons tocaba Dorian, pero se hizo esperar demasiado y el día había
sido muy largo... dulces sueños. Según nos contaron, Dorian, con su público
tuvo más que de sobra y Ellos no convencieron demasiado, pero las sesiones DJ,
hasta las 7:30 de la mañana sí...
Miércoles... desayuno, carga de móviles (fuera del camping por supuesto, que eran unos careros), día de playa y más conciertos... bueno, este día directamente renunciamos, había que reservar fuerzas, aunque, por aquellos extraños designios del destino acabé dentro del recinto, y sí, demasiada gente haciendo añicos la idílica estampa de música en directo junto al mar... duré 20 minutos. Y quiso el destino, que solo volviéramos a pisar aquel escenario el resto de la semana en un descanso para cenar, escuchando a los divertidos Zulú 9.30.
Jueves, empieza lo bueno, y empezamos fuerte. Cual primer
día de rebajas en la puerta del Corte Inglés, estaba la gente tras las vallas
de seguridad, a las 6 de la tarde (sol abrasador) esperando que abrieran
oficialmente para... salir corriendo como pollos sin cabeza, en busca de la primera
fila en el escenario Legendario o de la poca sombra que había en todo el
recinto. No, miento, también hubo gente que corrió hacia el escenario
Desperados, aunque quedasen 3 horas para el primer concierto.
Zahara, fue la encargada de inaugurar la edición 2012 del
Arenal Sound. Súper rubia y con shorts que no dejaban mucho a la imaginación,
regaló a los valientes que nos atrevimos a acercarnos a esas horas un concierto
enérgico y divertido, sí divertido, porque verla en directo siempre es una gran
experiencia, aunque alguien pueda ponerlo en duda por la naturaleza de sus
canciones... Hola a todo el mundo tomaba el testigo, y aunque fue aceptable,
dieron un concierto un poco monótono. Aprovecharon para presentar nuevas
canciones, hecho que siempre resulta algo arriesgado en un festival, te puede
funcionar, o no, y en este caso creo que no funcionó. En cualquier caso,
siempre es un placer escucharles.
Tras Second, geniales como siempre, nos tomábamos un
descanso para descubrir los entresijos del festival (como toparnos con los Zulú
9.30). Y aprovechando que la mayoría de la gente estaba viendo a los Love of
Lesbian, nos colamos en los remolques de Desperado con originales sesiones de
fotos, pruebas, palabras secretas, cervezas de regalo, y una pista de patinaje!
Divertido y original.
Antes de nuestra siguiente cita obligatoria, nos pasamos por
el movido concierto de Mendetz con sorpresa al final: Nawja Nimri acompañando
en una canción. Y por fin Metronomy, que se convirtieron en la gran decepción
de la noche, hasta tal punto, que a mitad de concierto habían perdido todo
nuestro interés, e iniciamos retirada...
Debo aclarar antes de nada, que en este festival me vi
aquejada de terribles dolores lumbares, calor, camping, cansancio, edad, que se
volvían casi insoportables a mitad de la noche, así que ante la expectativa de
muchas otras citas ineludibles, me vi obligada a racionar fuerzas y evitar
sobre esfuerzos, razón por la cual, aquella noche, tuve que renunciar
nuevamente a los Zombie Kids, aunque los escuché entre sueños desde mi quechua
(puntualizo que estaba casi más cerca del escenario Desperados que si hubiera
estado dentro del recinto...).
Viernes... otro largo día de playa, siestas, sol, calor,
camping, uff, esto empieza a ser cada vez más pesado. También llega más gente.
Vayas donde vayas, hay pulseritas del arenal danzando. Sea la hora que sea, hay
gente en los chiringuitos, bebiendo, comiendo, en las duchas, en los baños, en
la playa, en el paseo marítimo. Las sombras están tan cotizadas que podrían
entrar en Bolsa. Esto es una invasión en toda regla de Burriana.
- Hoy entramos un poco más tarde, no?
- Sí, 45 minutos más tarde...
Fantástico concierto de Anni B Sweet, con la gente coreando
todas sus canciones. Pero les toma el relevo Supersubmarina, con una energía
casi inusitada. Sin un solo segundo de parón enlazan una canción tras otra, a
veces, incluso con fragmentos de otras, don't stop the music. Una hora sin
parar de saltar y cantar, cada milésima de segundo aprovechada al máximo.
Descanso con Cut your Hair primero, Sidonie segundo, de fondo. *Aclaro: el recinto es una explanada inmensa que da cabida a los dos escenarios, solo "separados" con una barra en medio, y una inmensa torre de sonido, con una pantalla que proyecta los conciertos, para los que se quedaban atrás. Aunque el sonido no llega nítido si no estás cerca, se escucha desde cualquier punto, además, los conciertos no se solapan.
Menos mal que tuvimos 45 minutos para descansar antes de volver a la batalla... Y es que Kaiser Chiefs son sinónimo de fiesta en el sentido más amplio de la palabra. Si con The Sounds fue un no parar, con los Kaiser fue un apaga y vámonos, cuando acaben claro. Agotamiento en estado puro fue lo que nos quedó al finalizar el concierto, pero con la sensación de un concierto cuasi perfecto.
Nuevamente iniciamos retirada, pero no podemos dar por
finalizada la sesión musical, los Crookers pueden dar buena cuenta de ello. ¿Y
digo yo, si escucharlos desde el camping era como estar sobre el escenario,
como podía la gente estar a pie de él?
Y esta pregunta nos lleva a una explicación que había
prometido... ¿por qué los Right Ons no tenían mucho público el primer día? A
priori podemos suponer que es normal, primer día, la gente cansada, aún instalándose... pero a medida que pasaban los días, nos
dimos cuenta que cuando volvíamos al camping a eso de las 4 de la mañana
siempre había... mucha gente. Bueno, ya he dicho que había mucha gente por
todos lados, dentro, fuera, en el camping, en el paseo marítimo, en la playa,
daba igual la hora que fuera, ¿pero tanta gente en el camping con el festival
en plena ebullición? Ya he mencionado antes que la media de edad era bastante
baja, lo que se traducía en que la mayoría de la chavalería se pasaba la noche
en el camping de botellón, o lo que fuera, y salía de fiesta más o menos sobre
las 4 o las 5 de la mañana... por eso, el camping siempre estaba lleno. De
hecho, la gente que nosotros veíamos por el recinto del festival distaba
bastante de la que nos encontrábamos después dentro del camping.
Y llegamos por fin al sábado. Aún quedaban dos días, pero
las responsabilidades nos obligaban a marcharnos un día antes, así que aquel
sería nuestro último día de Arenal Sound. Tras pasarnos el día entero
dormitando, y sin pisar la playa (en ese plan estábamos ya) nos preparamos para
ver a los Kakkmaddafakka, sinónimo de fiesta, con su indie rock con tiznes
reggeas, los noruegos nos tuvieron una hora bailando sin parar.
Tras ellos nos quedaba un buen rato de "relax", One Body Two Heads y Lori Meyers ponían banda sonora a nuestra cena. Llegaba el turno de los Niños Mutantes, divertidos y controvertidos, salieron con ganas de hacer bailar al personal, y aunque sonaron muy bien, dicen las malas lenguas que no fue su mejor concierto. Los Campesinos! por el contrario, salieron a dar un concierto muy correcto, con el escenario repleto de instrumentos (son siete), no emocionaron mucho, pero gustaron. Y por fin, uno de los grandes reencuentros esperado, por mí al menos, volvía a encontrarme con los Catpeople, que dieron uno de sus mejores conciertos. Con una clara influencia "externa" en todas las canciones, dieron la impresión de que están buscando un sonido nuevo para su próximo proyecto. Y por fin llegamos a nuestro último concierto del festival los Two Door Cinema Club, que consiguieron atraer a casi todo el personal del recinto, los tuvimos que ver en la distancia pues estaba hasta arriba de gente. Divertidos y cañeros, nos dieron un buen final de festival.
Tras ellos nos quedaba un buen rato de "relax", One Body Two Heads y Lori Meyers ponían banda sonora a nuestra cena. Llegaba el turno de los Niños Mutantes, divertidos y controvertidos, salieron con ganas de hacer bailar al personal, y aunque sonaron muy bien, dicen las malas lenguas que no fue su mejor concierto. Los Campesinos! por el contrario, salieron a dar un concierto muy correcto, con el escenario repleto de instrumentos (son siete), no emocionaron mucho, pero gustaron. Y por fin, uno de los grandes reencuentros esperado, por mí al menos, volvía a encontrarme con los Catpeople, que dieron uno de sus mejores conciertos. Con una clara influencia "externa" en todas las canciones, dieron la impresión de que están buscando un sonido nuevo para su próximo proyecto. Y por fin llegamos a nuestro último concierto del festival los Two Door Cinema Club, que consiguieron atraer a casi todo el personal del recinto, los tuvimos que ver en la distancia pues estaba hasta arriba de gente. Divertidos y cañeros, nos dieron un buen final de festival.
En general, al Arenal le falta mucho por crecer. No puedes
controlar la gente que va al recinto, pero el hecho de que los seguratas
hicieron cacheos a la entrada del recinto, ilegales, por cierto, y que al
tercer día, dejaron de hacer (suponemos que por las muchas quejas) con la
Guardia Civil y la Policía vigilando a la entrada, da una idea de lo que estás
esperando que asista a tu festival. En cualquier caso, si combinas en un mismo
cartel, grupos indies, con los DJ más seguidos de la costa valenciana el
resultado va a ser este.
Respecto a la organización, cierto es que el camping había mejorado bastante este año, aunque pareciera un campo de confinamiento, pero el caos del primer día podría haberse traducido en una catástrofe, que por suerte no hubo. Así que, confiamos y esperamos, que el año que viene, se encuentre una alternativa diferente para organizar esto. Eso sí, nuestro consejo: si vais al Arenal, alquilar un piso.
31 julio 2012
Diario de una festivalera I. LOW COST FESTIVAL.
7/31/2012
Por: Carol Toledano
Como ocurre con casi todo en esta vida, por mucho que hagas planes nunca sabes donde vas a acabar y sin darte ni cuenta de la noche a la mañana, tienes planificadas unas "largas" vacaciones guiadas por la música... Más o menos, eso fue lo que ocurrió cuando a mediados de mayo me encontré con la perspectiva de tres festivales seguidos en verano. Por una razón u otra, resultaba imposible renunciar a ninguno de ellos así que solo nos quedaba la opción de concienciarnos para el tremendo maratón.
Así que, ni cortos ni perezosos, el 27 de julio pusimos rumbo a la costa para iniciar la primera parte del viaje: 10 días de música, risas, playa y unas cuantas sorpresas.
Primera parada: LOW COST FESTIVAL de BENIDORM.
- ¿Low Cost? Uff, buena pinta pero ya voy a dos festivales este verano, creo que voy a pasar.
- Tarde rubia, ya tienes tu entrada.
- O sea que voy sí o sí ¿no?
- Exacto.
Más o menos así fue la conversación que me embarcó en este festival que no entraba a priori en mis planes. Lo segundo que me "convenció", además del cartel y la compañía, fue que no íbamos a camping... así que al respecto nada tengo que decir.
Con una hora de regalo sobre la previsión inicial, aquel viernes llegamos al festival LOW COST de Benidorm, sobrados de tiempo para ver lo que se cocía por allí antes del primer concierto marcado como "obligatorio". Aparentemente todo muy organizado para acceder al recinto, bien organizado siempre que no hubiera más de 50 personas intentando llegar a las taquillas para conseguir su pulsera, la "primera" cola en la que comprobaban tu entrada, y te registraban, se situaba en una entrada minúsucula, tal como se pudo comprobar unas horas más tarde, cuando la gente acudió masivamente al recinto y hubo largas colas de un par de horas. En compensación, la organización anunció que regalaría un "token" -moneda de cambio del Low- a los asistentes, lo cumplió el domingo. También fueron un "pequeño bache" en el camino las escaleras que había en el acceso que más de un susto dieron al público.
Destacabamos también el propósito que se hizo la organización apostando por el medio ambiente. Para ello, además de colaborar con la empresa Amovens para que los lower compartieran coche en sus desplazamientos a Benidorm, implantó en el festival un sistema de vasos reutilizables por los que pagabas varios tokens dependiendo del tamaño (medio litro o 30 cl) con la posibilidad de cambiarlo en cualquier momento en caso de rotura, o por el de otro tamaño. Una gran idea que ganó en adeptos al visitar otros festivales que no tenían este sistema (mucho más sucios). La pega, al finalizar el festival podías devolver tu vaso y recuperar el token invertido, sin embargo, para poder usar ese token necesitabas un vaso... (a no ser que pidieras agua) ya que era obligatorio comprarlos para poder consumir. Otra pega fue que si consumías una bebida "menor" como un redbull, es decir una lata que no te entregaban por seguridad, te obligaban a usar un vaso "pequeño", es decir, si tenías el grande debías cambiarlo - esta medida sigo sin entenderla-.Nada más entrar (destacable el inmenso acceso VIP/prensa, en comparación con el acceso general, menos mal que lo abrían para salir...) lo primero que nos llama la atención es, no que ambos escenarios estén bastante cerca, pero "aislados" uno de otro, que es de agradecer, si no que el escenario grande está dentro del campo de fútbol y los accesos son algo "incómodos". Por suerte no hubo mucho problema con este respecto, aunque había que dar rodeos para no pasarte un rato recorriendo unos pocos metros.
Un par de horas más tarde en el mismo escenario disfrutábamos de la chulería de los We are Standard. Completaban la noche, con retraso en los horarios, Suede, como cabeza de cartel, Supersubmarina, The Whip y The Sounds, estos últimos nos pillaron ya demasiado cansados y en retirada, mañana más.
Y así fue, el sábado, cuando la tranquilidad de la playa, el calor y el placer de estar de vacaciones por fin nos liberaron. Llegamos al recinto a tiempo para escuchar a Second en la recta final, cantando en inglés... y a una tímida Anni B Sweet, sola, en el escenario Sol Música. Descubrimos los animosos ritmos de Fanfarlo, seguidos de flamenco fusión de Fuel Fandango para llegar al plato fuerte del festival, Placebo, que reventaron el escenario Budweiser con todo el estadio hasta arriba. Tras ellos el cartel flojeaba un poco, dando paso a El Columpio asesino, La casa Azul, Citizens! y Etienne de Crécy, que fue lo más lejos que pudimos llegar. The Zombie Kids, tuvimos que dejarlos para otra ocasion (Arenal, Sonorama), demasiados chapuzones en la playa.
En general, un festival aún pequeño, modesto, pero con muchas pretensiones. A nivel técnico, aunque aceptable, el sonido era mejorable. Las instalaciones estaban bien, pero se echaba de menos alguna barra más en el escenario LOWER (solo había una en el centro del campo) y cubos de basura aunque afortunadamente el sistema de vasos reciclables mantuvo todo bastante limpio. Hubo bastante descontrol con el tema de las entradas de día, y el acceso no era totalmente libre incluso para los abonos, hasta las 3 de la mañana. Pequeños detalles, que pueden irse limando según la experiencia vaya aumentando. Un punto muy en contra: aunque el combo playa+festival es muy atractivo, a la hora de la verdad el calor acaba pasando factura, resultando en una mala combinación.
Y aún nos quedaba el Arenal Sound... pero ahora, un día de descanso, pisci, playa y una buena comida, aah! y aprovechar la última noche en cama antes del próximo festival...
19 julio 2012
Luces y sombras en un sobrepasado BBK
7/19/2012
Por: Alberto Garcia
Muchas eran las ganas de que llegara el BBK Live con su fastuoso e icónico cartel. Un festival que tiraba la casa por la ventana para atraer a sus escenarios lo más exclusivo para los paladares más sibaritas. Y qué más exclusivo que traer dos de los grupos más admirados y cotizados. Radiohead no pisaba nuestro país desde hacía años quienes junto a The Cure, que vuelven a los escenarios tras años escondidos, eran los principales atractivos con el que tener un festival lleno hasta la bandera.
Tal es la seguridad de los organizadores en su festival que cada vez la pugna por arrebatarle el cetro al gran FIB es más igualada.
Las cifras les da la razón. Sus números ligeramente inferiores al FIB en cuanto a asistencia, no dejan de ser un auténtico record. Más de 109.000 asistentes en tres días, llegando el viernes, con Radiohead como gran reclamo, a 39.476. Pero la asistencia no es su único logro, el impacto económico cifrado en más de 17,5 millones de euros, 1,3 más que la pasada edición, deja en anécdota el coste millonario por tener a The Cure en exclusiva.
Parte de este ascenso masivo de asistencia, viene motivado por el aumento de visitantes extranjeros, provocada por la fuerte promoción del festival. Hoy el BBK Live se parece un poquito más al FIB. Pero si quiere igualarse, no solo puedo hacerlo aumentando la asistencia. Sus medios tienen que ir en consonancia. Y aquí es donde aparecen las sombras del festival bilbaíno.
El viernes, el día de mayor afluencia, el monte Kobetas se convirtió en una auténtica ratonera. Las miles de personas se agolpaban para poder conseguir un hueco del que disfrutar de los conciertos, las tiendas de campaña que aparecían cual setas por toda la montaña no disponían de duchas ni servicios; las transiciones de un escenario a otro se convertían en auténticas procesiones; conseguir un autobús que te llevara al recinto o te bajase de él suponía una larga espera de la que solo podías aprovechar para aprender a calmar los nervios o para hacer nuevos amigos. Tan solo existía un puesto en el que comprar tickets de comida y bebida. La concentración de miles de personas en un solo punto, además de ser éste lugar de transición, hacía que conseguir una cerveza fuera una auténtica guerra. Y si lo que deseabas era expulsar lo bebido, la espera de interminables minutos para que un baño se liberase pondría en buena forma a tu vejiga.
Un cúmulo de aspectos, que hace del BBK Live un querer y no poder. Si se desea tener un festival mayor, tendrán que solucionar los problemas del emplazamiento y tener una mejor organización. Se perdería la magia de un lugar tan especial, donde se disfruta de la mejor música con Bilbao a tus pies. Pero si no hay espacio para ese número de asistentes, o bien cambias la ubicación, o reduces el aforo. Indudablemente, la segunda opción sería la más agradecida.
Tras las sombras hay que contar las luces, que fueron muchas y cegadoras. Si algo hace que el BBK Live esté en el lugar que son sus grupos, siempre por delante del resto.
En este año se han vivido momentos que se guardarán en la memoria de todos. Uno de los más destacables fue la vuelta de Radiohead a España. El esperadísimo y abarrotadísimo concierto de los ingleses fue, sin lugar a dudas, lo mejor de todo el festival. En él pudimos disfrutar del último trabajo del grupo liderado por Thom York, 'The King of Limbs' que sonó majestuosamente. Aunque cuando lanzan sus verdaderas redes conquistando al mundo son con las canciones de Ok Computer, Kid A, Amnesiac o In Rainbows. Canciones como 'Pyramid Song', 'Idioteque', la increíble 'Karma Police' o la apoteósica 'Paranoid Android' convertirían la actuación el algo único, dando razón al por qué Radiohead son quienes son. Lisérgicos e hipnóticos tuvieron al público embobado, disfrutando de la nube con la que su música embriaga. Muchos echaron en falta la época de Creep, pero viéndoles y escuchándoles, sabes que eso ya no es Radiohead. Ni lo son, ni serán, y así están perfectos.
En el día anterior, toda la atención la centró The Cure. La vuelta a los escenarios de Robert Smith era tan esperada como la de Radiohead. Para saciar esa sed por volver a escuchar en vivo 'Friday in Love', 'The Same Deep Water As You', 'Close to Me', 'The Walk' y así hasta un largo etcétera disfrutaríamos de hasta 3 hora de actuación. Tres horas que se convirtieron en más al aparecer problemas técnicos que retrasaría la salida del grupo. Para hacer la espera más llevadera, el propio Robert Smith, con guitarra acústica en mano, se lanzó en solitario, a tocar 'Three imaginary boys', 'Fire in Cario' y 'Boys don´t cry'. Un momento que pasará a la historia del BBK.
Pero 3 horas, incluso para The Cure, son demasiadas. Su repertorio da para eso y mucho más. Podrían ser 3, 4 o 5 horas las que podrían tocar The Cure haciendo las delicias de sus mayores fans. Pero para sus mayores fans, porque tres horas en un festival hetereogéneo, incluida una espera de casi una hora por problemas técnicos, no hace solo que te pierdas el conciertazo que se debió marcar Bloc Party, si no que si no eres un fanático el sopor termina por invadirte. Excesivo concierto que hizo las delicias de sus mayores seguidores, pero que llegó a cansar a aquellos que esperaron 2 horas y media para disfrutar de sus canciones más conocidas, ya en la recta final.
La otra gran cabeza de cartel, que actuó el último día, fue Garbage. Aunque sin tanto tirón como los anteriores, la banda estadounidense se marcó un auténtico conciertazo, en gran parte gracias al carisma y magnétismo desbordante de Shirley Manson. El grupo sin ella, no sería lo mismo. Llena el escenario, incluso se le queda pequeño.

Pasan los años y el sonido parece reciente. 'Not Your Kind of People' suena como su gran 'Garbage' y 'Version 2.0' Inmediatamente nos trasladamos a esos noventa en el que no hacían más que coleccionar discos de platino, pero con la fortuna de que su sonido no suena a rancio.
Lástima de los problemas de sonido que tuvieron a lo largo del concierto, llegando incluso a quedarse completamente mudos. Justo cuando llegaba el estribillo de Push it, todo se silenció mostrandose una imagen más que cómica, con el grupo tocando con todas sus energías pero sin escucharse absolutamente nada. Pese a esta anécdota, el concierto fue mejor de lo esperado, en gran medida por la actitud sobre el escenario de la escocesa.
Junto a estos gigantes, pudimos disfrutar de otros grandes grupos que asumieron su papel de 'telonero'.
El jueves, día de apertura, poco antes del concierto maratoniano de The Cure, tocó Snow Patrol. Grupo que no cuaja en grandes escenarios, que no se ve beneficiado por intentar parecerse demasiado a Coldplay (intencionada o no intencionadamente). Muy melosos y azucarados, aunque con canciones muy pegadizas (Run, Chasing Cars). Quizás demasiado blanditos, pese al buen final con guitarras y fuerte electrónica.
Habría que destacar el concierto de Bloc Party, pero el retraso en la actuación de The Cure provocó que solo diera tiempo a disfrutar de su última canción. insuficiente.
Para el viernes, destacaríamos el concierto de Mumford & Sons. El motivo era Radiohead, pero la panorámica a la que se enfrentaban sobrecoge. Aunque no parecieron atemorizarse visto su gran concierto de folk rock.
Muy destacable también fue el concierto de The Kooks, perfecto para poner el cuerpo en marcha para Radiohead. Un concierto bailongo que puso a la gente a mover el esqueleto.
Tras Radiohead, no podía faltar la apuesta segura española con Vetusta Morla. Los madrileños, abonados a este festival, volvieron a dar el concierto al que nos tienen acostumbrados: potente y correctísimo (pese a que Pucho confundiera Donostia con Bilbao...).
El sábado, último día de festival, comenzaría muy pronto con unos Corizonas luchando por abrir la jornada con toda la energía que sus guitarras country le permiten. Tarea que lograron alcanzar con una actuación más que notable que animó al escaso personal que llegaba al festiva a tan temprana hora.
The View, grupo de jóvenes escoceses, que ya poseen 4 discos y a los que les encanta un buen steak, fueron de los grupos que más desapercibidos pasaron por el escenario principal. Su presencia en Bilbao fue acogida como si de hilo musical de una sala de espera de una clíncia dental se tratara.
Glasvegas, era una simple puerta de enlace entre Keane y Garbage. Su sonido oscuro, junto a su desidia en el escenario y el sopor de sus canciones convirtieron su actuación muy probablemente en la peor del festival. Muchos son sus seguidores, pero dudo mucho que salieran contentos esa tarde.
Glasvegas, era una simple puerta de enlace entre Keane y Garbage. Su sonido oscuro, junto a su desidia en el escenario y el sopor de sus canciones convirtieron su actuación muy probablemente en la peor del festival. Muchos son sus seguidores, pero dudo mucho que salieran contentos esa tarde.
El concierto de Keane era una prueba de fuego donde medir la aceptación de su nuevo trabajo. Después de su exitoso debut no han hecho más que cosechar fracaso tras fracaso. Lo que entendieron tras su primer trabajo como una evolución solo han ido dando pasos atrás. De ahí, que en su nuevo disco hayan decidido dar un giro hacia aquellas baladas melosas aunque pegadizas de su primer disco. Pero Strangeland no es Hopes and Fears, y eso se nota en su pegada. Así, el concierto, de no ser por sus primeras canciones, inteligentemente mezcladas, habría sido un tedio absoluto. Está claro que si no es por Everybody’s Changing, This Is The Last Time Somewhere Only We Know o Crystal Ball el concierto habría sido un auténtico fiasco.
Tras ellos, los inmensos Gargabe cerraron la noche y el festival de los grandes nombres. Ya solo quedaba quemar los últimos restos de zapatilla a base de electrónica o con los éxitos de siempre con los dj's del Independance Club.
El BBK Live junto con el Fib son de los pocos festivales que te dan la oportunidad de ver a esos grandes mitos que de otra forma sería difícil disfrutar. Procuran alejarse de esos muchos otros que copan su cartel a base de grupos etiquetados como indies pero que viven rozando el mainstream más facilongo. Menos mal que todavía subsisten. Veremos que nos ofrecen el próximo año; esperemos que en mejores condiciones.
28 junio 2012
Descafeinado segundo Día de la Música - Sábado
6/28/2012
Por: Alberto Garcia
Para el segundo día había preparada otra de las cosas positivas que se puede destacar de este festival es la jornada de conciertos
gratuitos mañananeros. La jornada del sábado comenzaba temprano con la jornada gratuita en
la que pudimos disfrutar de los conciertos de Amatria que cada vez suenan mejor, de lo nuevo
de Templeton y su Murmullo, del avance del nuevo disco de Tuya quienes tuvieron que luchar
con la mesa de sonido para ofrecer lo mejor de sí mismos, a un incombustible Luis Brea o
también, descubrir la razón de por qué Dolores son el nuevo premiado como artista revelación
para la UFI...
Llegada la tarde, la elección se ponía difícil con tanto grupo simultáneo, Frankie Rose, James
Vincent McMorrow, Julia Holter…. Toda duda quedaría eliminada cuando dio comienzo el concierto
de Fanfarlo. Difícil lo tuvieron los londinenses dándoles de lleno el sol en la cara con un
concierto tan tempranero. Aunque viéndoles enfundados en una cazadora, pantalones de
cuero o camisa de franela abotonada hasta el último botón, no pareciese que tuvieran demasiado problema para sobrevivir a los 40 grados. Pese a
las dificultades climatológicas dieron muestra de por qué en menos de un año han pasado de
autoproducirse a fichar por una grande. Lenslife, Shiny Things, Comets y sobretodo, su exitazo
I’m a Pilot son ejemplo de su buen hacer, canciones que atrapan y recuerdan, en muchos
momentos, a Arcade Fire.
Mientras esperábamos a los míticos Mercury Rev, escuchamos el pop-rock de Spoon. Muy
seguidos por sus fans aunque pasaron bastante inadvertidos para el resto. Lo intentaron pero no
lograron calar y eso les terminó por pasar factura llenándoles de hastío.
Una pena escuchar las canciones de Mercury Rev a pleno sol. Así ya lo dijo su propio cantante:
“vamos a cantar canciones de la noche a la luz del sol”. Aun así, el preciosismo de su canciones
no se pueden obviar pese a las pedanterías de su cantante que no hizo otra cosa que aletear,
beber vino a morro y lanzar polvos mágicos al público. Probablemente, esos guiños, hechos a
una hora más tardía no habría quedado tan fuera de lugar. Pero lo innegable es que Opus 40,
Goddess on a Hiway, The Funny Bird , Delta Sun Bottleneck Stomp, The dark is rising o Sense on
fire (con la que cerraron) suenan de maravilla.
Llegadas las 21.00 de la noche la gente entró en la dubitativa de ver a Love of Lesbian o
el partido de España en una de las pantallas gigantes. Muchos debieron pensar en todas las oportunidades que tendrán de ver a los lesbianos en cualquiera de los muchos conciertos y festivales a los que asisitirán, así que optaron por disfrutar del tikitaka. Entre ellos, los componentes de Fanfarlo. Pero gracias a las canciones de 1999 el grupo terminó por atrapar a esa gran mayoría que vivía dividido por estos dos mundos.
El show de Santi Balmes y los suyos fue réplica del que nos tienen acostumbrados, muy parecido al que dieron en el SOS 4.8. Volvimos a disfrutar de algunos de sus nuevos temas, pero siguen siendo los que forman 1999 los más seguidos. Los catalanes volvieron a caer en esa desidia que mostraron hace unos meses en los conciertos de su última gira, la que parecía que habían perdido con la llegada de su nuevo disco. Pero volvió a aparecer. En esta ocasión hubo más energía por parte del público hacia ellos que al contrario. Les volvimos a notar cansados, gracias que el público se entrega en cada una de sus actuaciones, que si no...
Teníamos ganas de ver a Maximo Park, pero sinceramente, ya no son lo que eran. Que Paul Smith es un crack, pese a que las canciones estén lejos de lo que un día fueron, es innegable. Lo da todo en sus actuaciones, pero ya no es suficiente. Tanto es así que optamos por visitar a una, más que inminente, eminencia de la electrónica de hoy.
El show de Santi Balmes y los suyos fue réplica del que nos tienen acostumbrados, muy parecido al que dieron en el SOS 4.8. Volvimos a disfrutar de algunos de sus nuevos temas, pero siguen siendo los que forman 1999 los más seguidos. Los catalanes volvieron a caer en esa desidia que mostraron hace unos meses en los conciertos de su última gira, la que parecía que habían perdido con la llegada de su nuevo disco. Pero volvió a aparecer. En esta ocasión hubo más energía por parte del público hacia ellos que al contrario. Les volvimos a notar cansados, gracias que el público se entrega en cada una de sus actuaciones, que si no...
Teníamos ganas de ver a Maximo Park, pero sinceramente, ya no son lo que eran. Que Paul Smith es un crack, pese a que las canciones estén lejos de lo que un día fueron, es innegable. Lo da todo en sus actuaciones, pero ya no es suficiente. Tanto es así que optamos por visitar a una, más que inminente, eminencia de la electrónica de hoy.
De nuevo, en el escenario Spotify, donde ya disfrutamos de St. Vincent el día anterior, nos
encontramos con una nueva y grata sorpresa. Apparat y su banda dieron uno de los mejores
conciertos del festival. Con pasmosa facilidad nos introdujeron en su hipnótica atmósfera. Una atmósfera que te embelesa con notas elegantes llenas de matices. Comenzó muy suave, como queriendo ir
poco a poco, como queriendo rodearte con su música. Algo que lentamente consigue. Te abraza
cada vez más fuerte a medida que su directo crece en intensidad. Sascha Ring llegó para presentar
su The Devil’s Walk (2011) y no solo convenció, impresionó. Que tiemble Sigur Ros.
Tan alucinados nos tenía Apparat que tan solo pudimos disfrutar del final del concierto de Metronomy, que cerraba el festival. Y aunque mal programado por el solapamiento de grupos, es una opción excelente para terminar. Más si la canción elegida para decir adiós es The Look.
Son diferentes las razones por las que este festival no termina de cuajar. Tanto concierto
silmuntáneo, un calor abrasador, una hora de cierre demasiado temprana, un precio excesivo
para lo oferta dada comparada con la de otros festivales… Pero aún así, siempre hay un
poquito donde rascar. Este año el concierto de Apparat ha sido de lo mejor que ha habido, la
espontaneidad de St. Vincent, la confirmación de La Casa Azul, los conciertos gratuitos donde ofrecer una oportunidad a las nuevas bandas, la mejora en los accesos,… Todas estas cosas han
ayudado a tener un mejor festival, pero le queda mucho por hacer si quiere sobrevivir.
27 junio 2012
Insípido primer Día de la música - Viernes
6/27/2012
Por: Alberto Garcia
Ya son 7 las ediciones de este festival que nace como celebración de “El día de la música”.
Para esta ocasión volvería a repetirse el Matadero de Madrid como el lugar de celebración, mejor acondicionado y organizado que en años pasados. Dos grandes escenarios al aire libre donde torrarse al Sol y otros tres escenarios en el interior de las antiguas naves donde un día se descuartizaban animales.
El festival contó con novedades como la de dedicar un día a homenajear al desaparecido Enrique
Morente con un concierto de Los Evangelistas. También se dedicó un día para los más
pequeños de la casa con el Mini Día de la Música. Día que se dedicaría a actividades y conciertos
enfocados para los niños. Así se pudo ver a Christina Rosenvinge de cuenta cuentos, hubo yoga
en familia, diferentes talleres siempre relacionados con la música y conciertos como el de The
new Raemon o The Cabriolets.
Pero lo importante, el motivo real por el que os hablamos de este festival, se dio lugar el
viernes y sábado.
Algo curioso de este festival y que quizás sea uno de los motivos, entre otros muchos, por
el cual no termina de cuajar es el gran número de grupos que tocan simultáneamente. El
horario es de 16.00 a 00.30, por celebrarse en el centro de la ciudad, y su lista de
grupos tan extensa como la de cualquier otro que dura el doble de horas, ¿cómo
es posible encajar todo eso en tan poco tiempo? Pues colocando 5 escenarios obligando a tocar a 5 grupos a la vez. Conclusión, de los 17 grupos que tocan en un día, tan solo, con un poco
de suerte podrás disfrutar de 3 o 4. Has pagado por un festival 70 euros donde hay un cartel
de más de 30 grupos, de los que solo podrás disfrutar de 6 o 7 conciertos íntegros. Así, este
festival, no va a consagrarse nunca y seguirá teniendo problemas para vender abonos.
Pese a ello, y aún sin tener un grandísimo cartel, hubo bastantes sorpresas que hicieron que
mereciera la pena la inversión de tiempo y dinero.
La primera de ellas nos la encontramos en el escenario más íntimo y oscuro, el Spotify (quizás el lugar donde
mejores conciertos se dieron). Allí nos esperaba St. Vincent, una texana de cara angelical que
nos muestra su transformación de ángel a demonio a la primera de cambio. En su concierto pudimos ver esa metamorfosis a base
de canciones espinosas de rock enérgico que fue ascendiendo en intensidad según caían las
canciones de su Strange Mercy. Especialmente bien acogida tuvo Cruel o la versión de She is
beyond good and evil, de The Pop Group, pero fue el final apoteósico con Krokodile, cuando
todos nos quedamos boquiabiertos, hasta el punto de ver a Annie queriendo fundirse con el
público arrojándose al mismo, como una posesa. Sí son sus piernas:
Era la primera toma de contacto del festival y probablemente fuera uno de los mejores momentos.
Era la primera toma de contacto del festival y probablemente fuera uno de los mejores momentos.
Tindersticks llegaba con retraso, quedaba tiempo hasta el comienzo de James Blake, un sol abrasador se hacía cada vez más fuerte, así que uno se vio 'obligado' a disfrutar del rock&roll de los 50 de JD McPherson, con el que
bailamos y disfrutamos hasta la llegada de James Blake.
James Blake, ese niño bonito de la música independiente, se posaba en el enorme escenario a las 21.00h, con el sol todavía dando de lleno. Su mezcla de electrónica y soul, que tan buenas
críticas le han cosechado y que le han consagrado como uno de los artistas revelación de la
década, fue curiosamente, un mero pase de aburrido minimalismo. Quizás en un escenario más íntimo como en el que poco antes St
Vincent lo había dado todo, se podría haber disfrutado mucho más. El mejor momento de su concierto
fue con la versión del gran temón de Feist, ‘Limit to Your Love’ y aun así, nada que ver como el original.
La clase, el estilo en ciertas circunstancias, se convierte en sopor.
Visto que el aburrimiento comenzaba su invasión, hubo que tomar medidas drásticas y
lanzarnos a descubrir el nuevo material de Mentdez. Poco os puedo contar de este concierto, pues se
solapaba con Two door cinema club y dio tiempo a muy poco. Pero con ese poquito fue suficiente para sacarnos de la desidia de Blake. Lo nuevo de Mentdez pinta muy bien.
Two Door Cinema Club, sin hacer nada nuevo, volvió a dar un divertidísimo concierto.
Convertidos en cabeza de cartel de festivales gracias a canciones tan bailables y tan parecidas
entre ellas como ‘Undercover Martyn’, ‘Something Good Can Work’, 'What you Know' o ‘I Can Talk’. Dieron
un concierto en el que no se dejó de bailar ni un instante. A parte de las canciones de Tourist History hubo espacio para las
canciones de su nuevo disco. Canciones que por su estilo podría decirse que salen del propio Tourist
History, dejando claro que su objetivo es consolidarse y seguir creciendo siguiendo la senda que
tanto éxito les ha granjeado. Un concierto donde gastamos toda la zapatilla que pudimos.
Para cerrar la noche La Casa Azul. El recién premiado como mejor artista pop del año por
la UFI, es una apuesta segura para cerrar una noche por todo lo alto. Con su apertura con
Los chicos hoy saltarán a la pista, quedaba claro que todo el mundo quería fiesta. l
ambiente alegre y festivo que se desató que cada una de las canciones de Polinesia Meridional
fueran bailadas con toda la energía que quedaba, que era mucha. Es agradable ver como lo que hasta hace poco
algunos denominaba tonti-pop al trabajo de Guille, hoy ha cobrado el reconocimiento que
sus composiciones merecen. Composiciones que invitan a la fiesta y a pasarlo bien, como
así ocurrió con Sucumbir, La Fiesta Universal, Colisión inminente (Red Lights, Red Lights), No
más Myolastan y como no, con el cierre apoteósico de La Revolución Sexual. Un gran, aunque
tempranero, final de fiesta para un agridulce primer día.
15 junio 2012
Optimus Primavera Sound 2012
6/15/2012
Por: Galos En Galia
Por Natxo Nieto
Dia1. 7 de Junio 2012
¿Alguna vez habéis montado en un avión con la sensación de que todo el mundo va a lo mismo que tú? Vale, puede que en un vuelo a Ibiza yendo todos en chancletas y bermudas, o encorbatados en un puente aéreo. Pero en este avión era distinto. A pesar de la diversidad estética algo nos dice que todos nos veremos en el Parque da Cidade de Matosinhos durante el primer Primavera Sound de Oporto.
Y es que el festival barcelonés se ha expandido al país vecino, y muchos españoles, franceses, ingleses, irlandeses, italianos, finlandeses, noruegos, alemanes, holandeses, y demás fauna europea decidimos acercarnos a ver la novedad.
La organización eligió y acondicionó un recinto idóneo para los conciertos. Con dos escenarios principales en paralelo y con una suave cuesta de césped como grada (Optimus y Primavera). Otro escenario en una carpa sobre una explanada de cemento (Club), y uno pequeño en una praderita rodeada de árboles (ATP). Dando una sensación entre la comodidad de un campus universitario, la cercanía de unas fiestas de pueblo y la solemnidad de un festival medio.
Tan bucólico marco fue disfrutado por los puntuales que llegaron a primera hora y pudieron ver a StopEstra!, Bigott a sus anchas, sin colas ni apretujones. A partir de ahí la entrada fue masiva y, como en todo gran festival, la gente no sabía a qué cola acudir para obtener su pulsera, y se puso en la primera que veía. Qué costará poner a un voluntario al final de cada fila indicando para qué es esa fila.
Dia1. 7 de Junio 2012
¿Alguna vez habéis montado en un avión con la sensación de que todo el mundo va a lo mismo que tú? Vale, puede que en un vuelo a Ibiza yendo todos en chancletas y bermudas, o encorbatados en un puente aéreo. Pero en este avión era distinto. A pesar de la diversidad estética algo nos dice que todos nos veremos en el Parque da Cidade de Matosinhos durante el primer Primavera Sound de Oporto.
Y es que el festival barcelonés se ha expandido al país vecino, y muchos españoles, franceses, ingleses, irlandeses, italianos, finlandeses, noruegos, alemanes, holandeses, y demás fauna europea decidimos acercarnos a ver la novedad.
La organización eligió y acondicionó un recinto idóneo para los conciertos. Con dos escenarios principales en paralelo y con una suave cuesta de césped como grada (Optimus y Primavera). Otro escenario en una carpa sobre una explanada de cemento (Club), y uno pequeño en una praderita rodeada de árboles (ATP). Dando una sensación entre la comodidad de un campus universitario, la cercanía de unas fiestas de pueblo y la solemnidad de un festival medio.
Tan bucólico marco fue disfrutado por los puntuales que llegaron a primera hora y pudieron ver a StopEstra!, Bigott a sus anchas, sin colas ni apretujones. A partir de ahí la entrada fue masiva y, como en todo gran festival, la gente no sabía a qué cola acudir para obtener su pulsera, y se puso en la primera que veía. Qué costará poner a un voluntario al final de cada fila indicando para qué es esa fila.
Para cuando conseguimos entrar, Atlas Sound ya había terminado su actuación, y nos acercamos a la ladera del escenario Optimus cuando la organización nos obsequió con la primera sorpresa; repartieron unas bolsitas naranjas de tela que se transformaban en mantel de picnic a cuadros. Mantel sobre el que muchos optaron por sentarse para atender al concierto de Yann Tiersen.
El músico francés y su banda comenzaron con melodías electrónicas que incluyeron temas como Palestine, cuando la lluvia hizo acto de presencia. Cuando nos temíamos que el festival iba a estropearse, la organización, en un alarde de reflejos y previsión, sacó a sus voluntarios a repartir chubasqueros. Aunque el reparto de los mismos pareciera el de ayuda humanitaria en Somalia. Y es que ni el moderneo, por muy europeo que sea, se libra de la tentación de obtener algo gratis.
Mientras Yann en su discurso, trataba de suavizar las circunstancias con un “rain is cool”. Afortunadamente, la lluvia fue breve y Yann cogió su violín, en un concierto correcto, pero no memorable.
La posterior cita era en el escenario Primavera con los chicos de Brooklyn The Drums, y su colección de flequillos raros, que dieron un movido concierto ofreciendo un repertorio que pasó por Best Friend, How it Ended, Money entre otros, en el que destacaba una línea de bajos similar a la de Joy Division (parecía que iba a comenzar Love Will Tear Us Apart en cualquier momento), y tuvo su culmen en uno de los temazos del festival: Let’s Go Surfing, que consiguió que el bailoteo llegara mucho más atrás de la mesa de los técnicos.
Los veteranos Suede fueron los siguientes sobre el escenario. El grupo inglés ofreció un show con sus temas clásicos y más conocidos como Trash, So Young, Animal Nitrate,… que consiguieron un coro de miles de gargantas.
La banda de Brett Anderson hasta se permitió un bis, que cumplió con Saturday Night y Still Alive, con la que se despidieron de Portugal.
Mercury Rev, en sustitución de Explosions in the Sky, trataron de lucirse en su turno, como afirmando que no son segundo plato, y trató de dar espectáculo a través de su cantante que apareció con botella de vino en ristre, y dio cuenta de ella durante el concierto. No se olvidaron de tocar Goddess in a Hiway ni You’re my Queen, quizá sus temas más conocidos en una puesta en escena correcta, dominada por las luces rojas y la niebla por doquier.
Y tras un traslado de unos metros, nos volvimos a presentar frente al escenario Optimus para ver el último grupo del día: The Rapture. Cuya actuación, para el que esto escribe, fue la mejor de la noche. La más movida, más bailable, con una mezcla de electrónica, funky y rock de lo más bailable y pegadiza. La puesta en escena se basaba en un potente bajo, una guitarra esporádica de rasgueo rápido, una batería frenética, arreglos al teclado, y salpicones de saxo. Comenzando con In the Grace of Your Love, pasando por Echoes o Miss You y terminando con How Deep Is Your Love?, tema que abandona el bajo que había sido tan destacado el resto del concierto y que se convirtió en el temazo del día.
Y así se cerró el primer día del primer Optimus Primavera Sound, con un buen sabor de boca y la gente canturreando “how deep is your love?” camino de la parada de autobús, donde un repentino chaparrón probó nuestros nuevos chubasqueros.
Dia 2. 8 de Junio 2012
Tras bajarnos del moderno y lento metro de Oporto en Matosinhos Sul, caminamos durante un largo rato siguiendo las señales hasta el recinto. Donde el buen tiempo nos estaba esperando para disfrutar del primer día de festival en el que había que elegir, porque había solapes e incluso conciertos simultáneos. Y es por estas cosas por las que al hablar al final con otros asistentes por las que parece que se ha estado en festivales distintos.
Nuestra elección fue comenzar con Tennis en el escenario ATP (¿a nadie más le llama la atención esta asociación de nombres?) y fue de lo más relajado, tumbados en la hierba, a escasa distancia, con unas cervezas de medio litro a 3,50 € conseguidas sin esperar y con poco público debido a que era temprano, y a la vez tocaban Yo la Tengo en uno de los escenarios principales. Esta actitud laxa del público, estaba acorde con la suavidad de la música. ¡Qué bonito todo!
Tras desperezarnos bajamos a los escenarios principales, a saciar la curiosidad por ver a Rufus Wainwright y su banda, su numerosa banda, que comenzó cantando a capella Candles, y siguió con distintas combinaciones de instrumentos e instrumentistas, o con Rufus y su extravagante vestuario solos en el escenario, como en One Man Guy (versionada de su propio padre). Una actuación en la que el virtuosismo ganaba por goleada a la popularidad de las canciones, y que fue culminada con el Hallellujah de Leonard Cohen. No nos arrepentimos de la elección.
Y tras la calma, llegó la fiesta. Es así como se puede describir una actuación de Flaming Lips, sorprendente, excesiva, efectista, visual, divertida… y programada. Quizá el haberles visto hace apenas un año provocó que no luchase por un sitio más cercano. Y lo vi sentadito en la lejanía de la colina (cada vez me gusta más este recinto). Me guardaré de contar lo más espectacular del apartado visual, para que siga siendo una sorpresa para quien acuda por primera vez en futuras actuaciones de la banda de Oklahoma. Wayne Coyne, con el escenario lleno de figurantes, confetis, globos, y elementos bizarros, junto con el resto de la banda no se olvidaron de sus temas Yeah Yeah Song, Yoshimi, Race for the Price o Do you Realize?, con la que se despidieron del público portugués.
Descenso en picado desde la colina hasta la zona llana del escenario de al lado para poder ver de cerca de Wilco, uno de los grupos más esperados, que no defraudó. La banda liderada por Jeff Tweedy ofreció un amplio repertorio en el que faltaron Monday, o Wilco. Pero sí estuvieron I Might, Impossible Germany, Via Chicago (durante la que el iluminador y la banda, salvo Tweedy, presentaron arrebatos metaleros), Jesus, Etc.
Durante las cuales, el cambio de guitarras era constante y la sección de cuerda mostró una coordinación excepcional.
Cambiamos de escenario, y visitamos por primera vez la carpa del escenario Club para asomarnos a la función de The Beach House. Con un decorado consistente en tres somieres, o palés en vertical tras los cuales los focos iluminaban, ejerciendo curiosos efectos de luces. Con los tres músicos repartidos en el escenario, bien separados, y sin cruzar ninguno la parcela del otro, hicieron vibrar a un público entregado aunque hubo parte, en la que me incluyo que no vio el final, por ganar un puesto bueno en el siguiente concierto.
Una especie de trol con probóscide nasal apareció sobre el escenario Optimus, justo antes que apareciera M83; el grupo francés del momento, que con su mezcla de sintetizadores e instrumentos rock y con una entrega corporal respetable dispuso todos los elementos para pasar un buen rato cuyo momento culmen llegó con Midnight City.
Día 3. 9 de Junio 2012
Con una lluvia fina cayendo desde mediodía, nos temíamos que todo el buen rollo del día anterior se transformase en una barrizal digno de Woodstock o Glastonbury y casi acertamos.
El suelo drenó decentemente lo que pudo salvo algunas zonas de paso que sí llevaron barro. La organización trató de paliar los efectos de la climatología repartiendo más chubasqueros, que uniformaron al público.
Los Right Ons se llevaron la peor parte, iban a tocar en el escenario principal, lo que sería un lanzamiento a nivel internacional, pero en vez de eso, se encontraron tocando en una esquinita del escenario Optimus, con poco público apelotonado en las primeras filas, y con cuidado de no pisar fuera de la zona marcada, porque el resto del escenario parecía una piscina. Más que un concierto parecían, a la vista, unas pruebas de sonido. Sin embargo, Álvaro, Ramiro y los demás no se dejaron amedrentar y tuvieron una actuación más que digna sobre un escenario en el que Death Cab for Cutie tenían programado tocar y no lo hicieron, para decepción de los asistentes, a pesar de los esfuerzos de múltiples operarios por achicar y acondicionar el escenario a tiempo.
En el extremo opuesto al grupo madrileño se encontraron Baxter Dury, ya que al tocar en un escenario con carpa durante la lluvia, más público del esperado se acercó a su show. Y salieron encantados de haber conocido a estos ingleses y su propuesta.
Tras la decepción de Death Cab for Cutie, tratamos de desquitarnos con Afghan Whigs y su potencia de cuerdas. Tres guitarras y un bajo, al que ocasionalmente se sumaba un contrabajo manejado por el teclista. La banda de Greg Dulli convenció a los fans (había unos cuantos) y sorprendió para bien a los neófitos en su música. Me incluyo en este último grupo.
Visitamos la amplia zona de comidas durante la actuación de Kings of Convenience, aunque nuestra ausencia no se notó, ya que la afluencia fue masiva, y la colina estaba más que poblada de festivaleros envueltos en el plástico blanco del chubasquero, que acaba oliendo a colchoneta de playa.
Tras la cena, fuimos directamente al escenario donde tocaría Saint Ettiene, dispuestos a bailotear y pasarlo bien, y no encontré mejor sitio para ello porque creo que no lo hay, centradito y en primera fila. Fiestón aumentado gracias al frente gallego que nos rodeaba. Y eso que escénicamente la formación londinense fue de lo más sobrio, soso incluso. Esperable de Bob Stanley y Pete Wiggs tras sendos grupos de sintetizadores, pero sorprendente en la frontwoman Sarah Cracknell que si bien nos ofreció temas como Tonight, DJ, When I Was Seventeen u Over the Border, se movió bastante poco, quizá mosqueada porque en la primera canción apenas se la escuchaba, o quizá porque casi es alcanzada por una pelota de playa lanzada desde el público.
Ya sin más rastro de la lluvia que el suelo mojado, algo de barro y nubes despistadas, The XX salieron a escena. Con la sobriedad escénica y musical acostumbrada, y un hieratismo estético, sorprendieron al no empezar con Intro, sino con Devotion. Seguidos a través de las pantallas, debido a la lejanía, fueron transcurriendo Islands, VCR, Crystalised, con las pantallas siempre en blanco y negro. Pero en el escenario una gran X de metacrilato proyectaba unos juegos de luces muy evocadores, que en ocasiones recordaban al famoso prisma de Pink Floyd descomponiendo en haces de colores la luz blanca.
Como última actuación nos acercamos a ver cómo se desenvolvía John Talabot mientras hacíamos algo de tiempo ya que nuestro avión de vuelta salía temprano, nuestro equipaje estaba en la taquilla y era complicado pillar un taxi en ese momento en Matosinhos.
Y qué bonito es montarte al avión y compartir con la mayoría del pasaje una gran experiencia simbolizada en una pulsera naranja de tela. Y que si alguno lee esto diga “pero ¿en qué festival ha estado éste?, si no dice nada de Black Lips ni de Neon Indian”.
El músico francés y su banda comenzaron con melodías electrónicas que incluyeron temas como Palestine, cuando la lluvia hizo acto de presencia. Cuando nos temíamos que el festival iba a estropearse, la organización, en un alarde de reflejos y previsión, sacó a sus voluntarios a repartir chubasqueros. Aunque el reparto de los mismos pareciera el de ayuda humanitaria en Somalia. Y es que ni el moderneo, por muy europeo que sea, se libra de la tentación de obtener algo gratis.
Mientras Yann en su discurso, trataba de suavizar las circunstancias con un “rain is cool”. Afortunadamente, la lluvia fue breve y Yann cogió su violín, en un concierto correcto, pero no memorable.
La posterior cita era en el escenario Primavera con los chicos de Brooklyn The Drums, y su colección de flequillos raros, que dieron un movido concierto ofreciendo un repertorio que pasó por Best Friend, How it Ended, Money entre otros, en el que destacaba una línea de bajos similar a la de Joy Division (parecía que iba a comenzar Love Will Tear Us Apart en cualquier momento), y tuvo su culmen en uno de los temazos del festival: Let’s Go Surfing, que consiguió que el bailoteo llegara mucho más atrás de la mesa de los técnicos.
Los veteranos Suede fueron los siguientes sobre el escenario. El grupo inglés ofreció un show con sus temas clásicos y más conocidos como Trash, So Young, Animal Nitrate,… que consiguieron un coro de miles de gargantas.
La banda de Brett Anderson hasta se permitió un bis, que cumplió con Saturday Night y Still Alive, con la que se despidieron de Portugal.
Mercury Rev, en sustitución de Explosions in the Sky, trataron de lucirse en su turno, como afirmando que no son segundo plato, y trató de dar espectáculo a través de su cantante que apareció con botella de vino en ristre, y dio cuenta de ella durante el concierto. No se olvidaron de tocar Goddess in a Hiway ni You’re my Queen, quizá sus temas más conocidos en una puesta en escena correcta, dominada por las luces rojas y la niebla por doquier.
Y tras un traslado de unos metros, nos volvimos a presentar frente al escenario Optimus para ver el último grupo del día: The Rapture. Cuya actuación, para el que esto escribe, fue la mejor de la noche. La más movida, más bailable, con una mezcla de electrónica, funky y rock de lo más bailable y pegadiza. La puesta en escena se basaba en un potente bajo, una guitarra esporádica de rasgueo rápido, una batería frenética, arreglos al teclado, y salpicones de saxo. Comenzando con In the Grace of Your Love, pasando por Echoes o Miss You y terminando con How Deep Is Your Love?, tema que abandona el bajo que había sido tan destacado el resto del concierto y que se convirtió en el temazo del día.
Y así se cerró el primer día del primer Optimus Primavera Sound, con un buen sabor de boca y la gente canturreando “how deep is your love?” camino de la parada de autobús, donde un repentino chaparrón probó nuestros nuevos chubasqueros.
Dia 2. 8 de Junio 2012
Tras bajarnos del moderno y lento metro de Oporto en Matosinhos Sul, caminamos durante un largo rato siguiendo las señales hasta el recinto. Donde el buen tiempo nos estaba esperando para disfrutar del primer día de festival en el que había que elegir, porque había solapes e incluso conciertos simultáneos. Y es por estas cosas por las que al hablar al final con otros asistentes por las que parece que se ha estado en festivales distintos.
Nuestra elección fue comenzar con Tennis en el escenario ATP (¿a nadie más le llama la atención esta asociación de nombres?) y fue de lo más relajado, tumbados en la hierba, a escasa distancia, con unas cervezas de medio litro a 3,50 € conseguidas sin esperar y con poco público debido a que era temprano, y a la vez tocaban Yo la Tengo en uno de los escenarios principales. Esta actitud laxa del público, estaba acorde con la suavidad de la música. ¡Qué bonito todo!
Tras desperezarnos bajamos a los escenarios principales, a saciar la curiosidad por ver a Rufus Wainwright y su banda, su numerosa banda, que comenzó cantando a capella Candles, y siguió con distintas combinaciones de instrumentos e instrumentistas, o con Rufus y su extravagante vestuario solos en el escenario, como en One Man Guy (versionada de su propio padre). Una actuación en la que el virtuosismo ganaba por goleada a la popularidad de las canciones, y que fue culminada con el Hallellujah de Leonard Cohen. No nos arrepentimos de la elección.
Y tras la calma, llegó la fiesta. Es así como se puede describir una actuación de Flaming Lips, sorprendente, excesiva, efectista, visual, divertida… y programada. Quizá el haberles visto hace apenas un año provocó que no luchase por un sitio más cercano. Y lo vi sentadito en la lejanía de la colina (cada vez me gusta más este recinto). Me guardaré de contar lo más espectacular del apartado visual, para que siga siendo una sorpresa para quien acuda por primera vez en futuras actuaciones de la banda de Oklahoma. Wayne Coyne, con el escenario lleno de figurantes, confetis, globos, y elementos bizarros, junto con el resto de la banda no se olvidaron de sus temas Yeah Yeah Song, Yoshimi, Race for the Price o Do you Realize?, con la que se despidieron del público portugués.
Descenso en picado desde la colina hasta la zona llana del escenario de al lado para poder ver de cerca de Wilco, uno de los grupos más esperados, que no defraudó. La banda liderada por Jeff Tweedy ofreció un amplio repertorio en el que faltaron Monday, o Wilco. Pero sí estuvieron I Might, Impossible Germany, Via Chicago (durante la que el iluminador y la banda, salvo Tweedy, presentaron arrebatos metaleros), Jesus, Etc.
Durante las cuales, el cambio de guitarras era constante y la sección de cuerda mostró una coordinación excepcional.
Cambiamos de escenario, y visitamos por primera vez la carpa del escenario Club para asomarnos a la función de The Beach House. Con un decorado consistente en tres somieres, o palés en vertical tras los cuales los focos iluminaban, ejerciendo curiosos efectos de luces. Con los tres músicos repartidos en el escenario, bien separados, y sin cruzar ninguno la parcela del otro, hicieron vibrar a un público entregado aunque hubo parte, en la que me incluyo que no vio el final, por ganar un puesto bueno en el siguiente concierto.
Una especie de trol con probóscide nasal apareció sobre el escenario Optimus, justo antes que apareciera M83; el grupo francés del momento, que con su mezcla de sintetizadores e instrumentos rock y con una entrega corporal respetable dispuso todos los elementos para pasar un buen rato cuyo momento culmen llegó con Midnight City.
Día 3. 9 de Junio 2012
Con una lluvia fina cayendo desde mediodía, nos temíamos que todo el buen rollo del día anterior se transformase en una barrizal digno de Woodstock o Glastonbury y casi acertamos.
El suelo drenó decentemente lo que pudo salvo algunas zonas de paso que sí llevaron barro. La organización trató de paliar los efectos de la climatología repartiendo más chubasqueros, que uniformaron al público.
Los Right Ons se llevaron la peor parte, iban a tocar en el escenario principal, lo que sería un lanzamiento a nivel internacional, pero en vez de eso, se encontraron tocando en una esquinita del escenario Optimus, con poco público apelotonado en las primeras filas, y con cuidado de no pisar fuera de la zona marcada, porque el resto del escenario parecía una piscina. Más que un concierto parecían, a la vista, unas pruebas de sonido. Sin embargo, Álvaro, Ramiro y los demás no se dejaron amedrentar y tuvieron una actuación más que digna sobre un escenario en el que Death Cab for Cutie tenían programado tocar y no lo hicieron, para decepción de los asistentes, a pesar de los esfuerzos de múltiples operarios por achicar y acondicionar el escenario a tiempo.
En el extremo opuesto al grupo madrileño se encontraron Baxter Dury, ya que al tocar en un escenario con carpa durante la lluvia, más público del esperado se acercó a su show. Y salieron encantados de haber conocido a estos ingleses y su propuesta.
Tras la decepción de Death Cab for Cutie, tratamos de desquitarnos con Afghan Whigs y su potencia de cuerdas. Tres guitarras y un bajo, al que ocasionalmente se sumaba un contrabajo manejado por el teclista. La banda de Greg Dulli convenció a los fans (había unos cuantos) y sorprendió para bien a los neófitos en su música. Me incluyo en este último grupo.
Visitamos la amplia zona de comidas durante la actuación de Kings of Convenience, aunque nuestra ausencia no se notó, ya que la afluencia fue masiva, y la colina estaba más que poblada de festivaleros envueltos en el plástico blanco del chubasquero, que acaba oliendo a colchoneta de playa.
Tras la cena, fuimos directamente al escenario donde tocaría Saint Ettiene, dispuestos a bailotear y pasarlo bien, y no encontré mejor sitio para ello porque creo que no lo hay, centradito y en primera fila. Fiestón aumentado gracias al frente gallego que nos rodeaba. Y eso que escénicamente la formación londinense fue de lo más sobrio, soso incluso. Esperable de Bob Stanley y Pete Wiggs tras sendos grupos de sintetizadores, pero sorprendente en la frontwoman Sarah Cracknell que si bien nos ofreció temas como Tonight, DJ, When I Was Seventeen u Over the Border, se movió bastante poco, quizá mosqueada porque en la primera canción apenas se la escuchaba, o quizá porque casi es alcanzada por una pelota de playa lanzada desde el público.
Ya sin más rastro de la lluvia que el suelo mojado, algo de barro y nubes despistadas, The XX salieron a escena. Con la sobriedad escénica y musical acostumbrada, y un hieratismo estético, sorprendieron al no empezar con Intro, sino con Devotion. Seguidos a través de las pantallas, debido a la lejanía, fueron transcurriendo Islands, VCR, Crystalised, con las pantallas siempre en blanco y negro. Pero en el escenario una gran X de metacrilato proyectaba unos juegos de luces muy evocadores, que en ocasiones recordaban al famoso prisma de Pink Floyd descomponiendo en haces de colores la luz blanca.
Como última actuación nos acercamos a ver cómo se desenvolvía John Talabot mientras hacíamos algo de tiempo ya que nuestro avión de vuelta salía temprano, nuestro equipaje estaba en la taquilla y era complicado pillar un taxi en ese momento en Matosinhos.
Y qué bonito es montarte al avión y compartir con la mayoría del pasaje una gran experiencia simbolizada en una pulsera naranja de tela. Y que si alguno lee esto diga “pero ¿en qué festival ha estado éste?, si no dice nada de Black Lips ni de Neon Indian”.
14 junio 2012
Low Cost Festival 2012
6/14/2012
Por: Carol Toledano
Playa, buena música, calor, buen rollo... todo esto es lo que se aparece en tu mente cuando te dicen ¿te vienes de festi este verano? No siempre se cumple, claro, pero en este caso estos son algunos de los ingredientes más atractivos del Low Cost Festival 2012 que se celebra en la ciudad de Benidorm.


Si además haces un detenido repaso al cartel, las razones para irnos se multiplican exponencialmente. Y es que este festival, a un tiro de piedra de la playa va consiguiendo poco a poco colocarse en la lista de los festivales más importantes del país haciendo casi sombra al famoso FIB, que a pesar de sus espectaculares carteles, parece que va perdiendo adeptos nacionales frente a festivales más modestos como el Low Cost o el Arenal Sound.
Quizás sea la crisis que nos obliga a ser más selectivos este año e inclina la balanza en muchos casos hacia este pequeño gran festival, que a parte de su atractivo precio -55€- este año nos deleita con lo mejor del panorama musical actual en un solo fin de semana -27, 28 y 29 de Julio- como Vetusta Morla, Anni B Sweet, The Righ Ons, Second, La Habitación Roja, Supersubmarina, Jero Romero, Fuel Fandango... para complementar a artistas internacionales de puro lujo como Placebo, Kasabian, Suede, The Sounds...
Todo en un intenso fin de semana lleno de buena música, a un precio más que asequible en la ciudad costera más famosa de España, y es que ¿quién necesita más motivos para veranear en Benidorm?


Si además haces un detenido repaso al cartel, las razones para irnos se multiplican exponencialmente. Y es que este festival, a un tiro de piedra de la playa va consiguiendo poco a poco colocarse en la lista de los festivales más importantes del país haciendo casi sombra al famoso FIB, que a pesar de sus espectaculares carteles, parece que va perdiendo adeptos nacionales frente a festivales más modestos como el Low Cost o el Arenal Sound.
Quizás sea la crisis que nos obliga a ser más selectivos este año e inclina la balanza en muchos casos hacia este pequeño gran festival, que a parte de su atractivo precio -55€- este año nos deleita con lo mejor del panorama musical actual en un solo fin de semana -27, 28 y 29 de Julio- como Vetusta Morla, Anni B Sweet, The Righ Ons, Second, La Habitación Roja, Supersubmarina, Jero Romero, Fuel Fandango... para complementar a artistas internacionales de puro lujo como Placebo, Kasabian, Suede, The Sounds...
Todo en un intenso fin de semana lleno de buena música, a un precio más que asequible en la ciudad costera más famosa de España, y es que ¿quién necesita más motivos para veranear en Benidorm?
14 mayo 2012
Llega el verano, llegó el SOS 4.8
5/14/2012
Por: Alberto Garcia
Cómo ya lleva ocurriendo en estos últimos cinco años, el festival S.O.S. 4.8 de Murcia, está siendo el encargado de marcar en el
calendario, la fecha de inicio de la temporada estival de los grandes
festivales.

El SOS es el primero de esos festivales que por su organización, variedad de oferta cultura y, sobretodo, por su alto nivel de calidad musical, destacan sobre el resto.
El SOS es el primero de esos festivales que por su organización, variedad de oferta cultura y, sobretodo, por su alto nivel de calidad musical, destacan sobre el resto.
Este año,
seguramente afectado por ola crisis, la oferta se ha visto sensiblemente
afectada. Pese a ello, se ha conseguido formar un gran cartel
donde destacaban los nombres de Pulp, que actuarían en exclusiva en el
festival, Gossip, muy esperados desde hace tiempo o The Flaming Lips y su sorprendente puesta en escena. Ellos, junto con una muy preciada
porción de lo mejor del indie nacional consiguieron que el SOS volviera a
ser un éxito otro año más pese a una asistencia bastante más reducida
que en años anteriores; algo que se agradece en cuanto a colas y espacio en los conciertos.
VIERNES 4
Pero
nadie se acordó ni de la crisis, ni de la amenazante lluvia cuando
el festival arrancó con las sesiones del SOS Club a eso de las
12.00h para ya no parar en todo el festival.
Nacho Vegas sería
el primer en gran nombre que se empezó a escuchar al comienzo de la
tarde, para dar a conocer su lado más eléctrico. Su lugar fue el escenario pequeño, aunque por estilo y tipo de música quizá habría sido mejor ubicarlo en el auditorio. Auditorio al que nos fue imposible acceder
para disfrutar de las delicias de The Magnetic Fields, Hidrogenesse, Kiko Veneno o los nuevos espectáculos de Miqui Puig y del que fuera el gran triunfador hace un par de años, Mathew Herbert.
Con la imposibilidad de poder acceder al auditorio, solo quedaba la opción más enérgica, The Kills.
Jamie y Alison son los nombres de esta banda anglo-americana mezcla de
garage y rock. Una banda de la que no sabes qué te va a deparar por su
energía y sobretodo por la fuerza de la imprevisible Alison, capaz de
cualquier cosa para captar la atención de todos. Un torbellino que
ensombrece la imagen de Jamie, guitarrista de look rockabilly, que se
convierte en mero acompañante. Concierto bastante lineal pero que llega a explotar en canciones como The last goodbye o Black Balloon.
La alternativa patria la daría The New Raemon. Canciones cortísimas, que no pasaban del minuto y medio, haciendo un concierto ágil que no desfallece aun con complejas letras. Poseen un público fiel para el que pasaron desapercibidos algún que otro desafino.
Antes de que terminasen, en el escenario principal comenzaban Friendly Fire. Parecía que fueran a pasar desapercibidos pero su mezcla de electrónica y pop-rock convierte su concierto en un superbailable quema zapatillas. Gracias a ellos, la noche tomó ese toque festivalero que tanto apetecía y que nos preparaba para lo más esperado del fin de semana. Fue una de las más gratas sorpresas.
Con el cuerpo preparado era la hora ir a por el plato fuerte. Todo estaba listo para que el concierto de Pulp fuera la apoteosis: único concierto en exclusiva de uno de los grupos míticos y más influyentes de los 90, mejor hora y escenario, el ánimo calentito y muchos 'sos-eros' teniendo su concierto como gran objetivo. El nombre de PULP en forma de luces azules y moradas anunciaron que Jarvis Cocker y los suyos, daban comienzo a su actuación. Se notaban las ganas y la expectación por escuchar a los británicos, pero esas ganas se fueron diluyendo poco a poco, pese a los constantes esfuerzos de Jarvis por animar al personal. Los británicos desplegaron un espectáculo muy similar al que dieron el año pasado en Barcelona que tan bien funcionó, pero en esta ocasión no surtió el mismo efecto. Público diferente, resultado diferente. Solo pareció que la gente se entregó con los dos himnos de referencia de Pulp, Disco 2000 y Common People. Una pena, pues hubo muchas y muy buenas canciones. La sensación final es de un querer y no poder; de quedar a medio gas después de haber creado demasiadas expectativas.

Lógico fue pensar que quizás con la siguiente actuación, el segundo gran plato del festival, las cosas cambiarían. Cuando Beth Ditto y su enorme voz tomaron el escenario en nombre de Gossip, se tuvo la sensación que lo que se avecinaba era un concierto de letras mayúsculas. Aunque, por alguna extraña razón, su increíble voz parecía no ser suficiente para centrar la atención de parte importante del público. Pero el repertorio de Gossip está basado en canciones que no hacen otra cosa que invitar a bailar. Así que, aun sin quererlo no puedes evitar hacerlo cuando suenan Standing In The Way Of Control o Heavy Cross. Lo que sí centró la atención fue, al término del concierto, el que Beth se bajase a cantar con el público a lo Whitney Houston.
Hasta aquí lo mejor del primer día, que congregaba lo más destacable del cartel, pero que terminó algo descafeinado.
SÁBADO 5
El primero de los conciertos que comenzó a congregar bastante público fue el de los mallorquines Antonia Font. Las primeras canciones sirvieron para presentar sus últimos temas, poco conocidos y demasiados tranquilos. Pero a medida que avanzaba el concierto, éste se fue animando a base de electrónica y buenas canciones que eran coreadas pese al handicap de ser en mallorquín.
Muchos nos desplazamos antes de que terminasen para poder ver la locura melódica de Bigott. Excéntrico personaje que engancha con su visión particular de folk y rock.
Lo de Klauns & Kinski es algo que no logro alcanzar comprender. La sensación que tengo cuando asisto a alguno de sus directos es de incredulidad. No puedo tomármelo en serio. Parece ser que el del sábado fue una de sus mejores actuaciones, pero de nuevo, preferí esperar a Mogwai que seguir escuchando aquello.
El primer contacto de Mogwai asustó. La música no sonaba, atronaba, pero pronto las hipnóticas notas de Mogwai tomaron forma. El sonido de Mogwai te atrapa poco a poco, te engancha, te va enredando en sus redes, pero si no lo hace.... si no caes en sus redes puedes entrar en un sopor que te haga abandonar. Muchos lo hicieron y se fueron a quemar zapatilla al pequeño escenario. Los que quedaron pudieron disfrutar de sus encantamientos, con los que alcanzar un estado de ingravidez y ensoñación a base de sensibilidad y elegancia. Hay que reconocer que su música no es apta para todos los paladares y se puede hacer difícil y pesada. Pero quien la disfruta, lo hace y mucho.
Para aquellos que buscaban la ingravidez en otro lado, tenían la posibilidad de hacerlo con Delorentos quienes cerraron gira en Murcia con un concierto muy animado donde pudimos bailar y botar con canciones como Bullet in a gun, Did we ever really try y sobre todo con Secret, su mayor hit.
Uno de los platos fuertes de la noche era la esperada actuación de The Flaming Lips. Sus conciertos son conocidos por sorprendentes y éste no iba a ser menos. Aunque si ya los has visto, no esperes nuevas fórmulas, su puesta en escena es la que les funciona, y si hay que repetirla se repite. Quizás musicalmente no fuera una panacea pero su directo es impactante. Una enorme pantalla donde se reproducen coloridos audiovisuales, un montón de figurantes que flanqueaban el escenario cantando y bailando, una bola de cristal, confeti y más confeti, globos, más y más confeti, muñecos hinchables, más y más confeti que llovía a cada instante, y un Wayne Coyne con boa de piel al cuello, que se atrevió a rodar sobre el público dentro de una bola transparente, mientras llovía más y más confeti... Con tanto estímulo el concierto se hizo corto y canciones como She don’t use jelly o The Yeah Yeah Song, parecían pasar algo desapercibidas. No tanto, Race for the prize que terminó por culminar un gran show. El concierto más espectacular de todo el fin de semana, el verdaderamente festivalero. Y pese a ello, muchos lo ignoraron... qué lástima.
El paso del último grupo internacional al principal español, fue intermediado por La casa azul y su visión única del pop. Te puede gustar más o menos pero lo que es innegable es que en sus conciertos te lo vas a pasar bien. Con un austero escenario se bastó de juegos de luces y de sus canciones para provocar que todo el mundo se lo pasase en grande. Una pena que se solapase con Love of Lesbian pues hubo que trasladarse al escenario principal antes de que llegase La Revolución Sexual de Milkyway. Otro concierto carne de festival.
La última actuación antes de la llegada de la electrónica sería la más seguida y multitudinaria. Pese a que a Murcia asintieron grupos que mueven cifras de infarto, los que más gente movieron y más coros arrancaron fueron los barceloneses Love of Lesbian. Los catalanes están viviendo un momento dulcísimo, casi empalagoso. Llenan cada uno de sus conciertos y sus canciones son reproducidas de principio a fin. Incluso las nuevas que se presentaban, ya eran coreadas por todo el mundo. Así, El hombre invisible, Los seres únicos y Wio parecían canciones de su historia pasada, cuando son su inminente presente. Bonito detalle el que tuvieron con Lorca al dedicarles esta última. La actuación fue una de las mejores de las que han dado en los últimos tiempos. El verano pasado parecían cansados de tanta gira pero éste parece que vienen con fuerzas renovadas y con canciones que siguen la lía ascendente que ya tomaron hace tiempo. La gente vino a disfrutar de LOL y no se fueron decepcionados. Una buena solución para ponerle el broche final al festival.
El resto del festival quedó para la electrónica de CSS y, afortunadamente, de Buffet Libre, (sustitutos de Feed Me que no apareció por Murcia) que se marcaron una sesión sobresaliente para echar el cierre final.
Hasta aquí la última edición del SOS 4.8 que será recordado por un descenso en el nivel de su cartel, de intensidad y de afluencia de público. Donde nombres como Pulp, Mogwai o Gossip no llegaron a eclosionar pero donde hubo espacio para momentazos como el show de The Flaming Lips, el descubrimiento de Friendly Fire, y sobretodo por el concurso de disfraces...

Lógico fue pensar que quizás con la siguiente actuación, el segundo gran plato del festival, las cosas cambiarían. Cuando Beth Ditto y su enorme voz tomaron el escenario en nombre de Gossip, se tuvo la sensación que lo que se avecinaba era un concierto de letras mayúsculas. Aunque, por alguna extraña razón, su increíble voz parecía no ser suficiente para centrar la atención de parte importante del público. Pero el repertorio de Gossip está basado en canciones que no hacen otra cosa que invitar a bailar. Así que, aun sin quererlo no puedes evitar hacerlo cuando suenan Standing In The Way Of Control o Heavy Cross. Lo que sí centró la atención fue, al término del concierto, el que Beth se bajase a cantar con el público a lo Whitney Houston.
Hasta aquí lo mejor del primer día, que congregaba lo más destacable del cartel, pero que terminó algo descafeinado.
SÁBADO 5
El primero de los conciertos que comenzó a congregar bastante público fue el de los mallorquines Antonia Font. Las primeras canciones sirvieron para presentar sus últimos temas, poco conocidos y demasiados tranquilos. Pero a medida que avanzaba el concierto, éste se fue animando a base de electrónica y buenas canciones que eran coreadas pese al handicap de ser en mallorquín.
Muchos nos desplazamos antes de que terminasen para poder ver la locura melódica de Bigott. Excéntrico personaje que engancha con su visión particular de folk y rock.
Lo de Klauns & Kinski es algo que no logro alcanzar comprender. La sensación que tengo cuando asisto a alguno de sus directos es de incredulidad. No puedo tomármelo en serio. Parece ser que el del sábado fue una de sus mejores actuaciones, pero de nuevo, preferí esperar a Mogwai que seguir escuchando aquello.
El primer contacto de Mogwai asustó. La música no sonaba, atronaba, pero pronto las hipnóticas notas de Mogwai tomaron forma. El sonido de Mogwai te atrapa poco a poco, te engancha, te va enredando en sus redes, pero si no lo hace.... si no caes en sus redes puedes entrar en un sopor que te haga abandonar. Muchos lo hicieron y se fueron a quemar zapatilla al pequeño escenario. Los que quedaron pudieron disfrutar de sus encantamientos, con los que alcanzar un estado de ingravidez y ensoñación a base de sensibilidad y elegancia. Hay que reconocer que su música no es apta para todos los paladares y se puede hacer difícil y pesada. Pero quien la disfruta, lo hace y mucho.
Para aquellos que buscaban la ingravidez en otro lado, tenían la posibilidad de hacerlo con Delorentos quienes cerraron gira en Murcia con un concierto muy animado donde pudimos bailar y botar con canciones como Bullet in a gun, Did we ever really try y sobre todo con Secret, su mayor hit.
Uno de los platos fuertes de la noche era la esperada actuación de The Flaming Lips. Sus conciertos son conocidos por sorprendentes y éste no iba a ser menos. Aunque si ya los has visto, no esperes nuevas fórmulas, su puesta en escena es la que les funciona, y si hay que repetirla se repite. Quizás musicalmente no fuera una panacea pero su directo es impactante. Una enorme pantalla donde se reproducen coloridos audiovisuales, un montón de figurantes que flanqueaban el escenario cantando y bailando, una bola de cristal, confeti y más confeti, globos, más y más confeti, muñecos hinchables, más y más confeti que llovía a cada instante, y un Wayne Coyne con boa de piel al cuello, que se atrevió a rodar sobre el público dentro de una bola transparente, mientras llovía más y más confeti... Con tanto estímulo el concierto se hizo corto y canciones como She don’t use jelly o The Yeah Yeah Song, parecían pasar algo desapercibidas. No tanto, Race for the prize que terminó por culminar un gran show. El concierto más espectacular de todo el fin de semana, el verdaderamente festivalero. Y pese a ello, muchos lo ignoraron... qué lástima.
El paso del último grupo internacional al principal español, fue intermediado por La casa azul y su visión única del pop. Te puede gustar más o menos pero lo que es innegable es que en sus conciertos te lo vas a pasar bien. Con un austero escenario se bastó de juegos de luces y de sus canciones para provocar que todo el mundo se lo pasase en grande. Una pena que se solapase con Love of Lesbian pues hubo que trasladarse al escenario principal antes de que llegase La Revolución Sexual de Milkyway. Otro concierto carne de festival.
La última actuación antes de la llegada de la electrónica sería la más seguida y multitudinaria. Pese a que a Murcia asintieron grupos que mueven cifras de infarto, los que más gente movieron y más coros arrancaron fueron los barceloneses Love of Lesbian. Los catalanes están viviendo un momento dulcísimo, casi empalagoso. Llenan cada uno de sus conciertos y sus canciones son reproducidas de principio a fin. Incluso las nuevas que se presentaban, ya eran coreadas por todo el mundo. Así, El hombre invisible, Los seres únicos y Wio parecían canciones de su historia pasada, cuando son su inminente presente. Bonito detalle el que tuvieron con Lorca al dedicarles esta última. La actuación fue una de las mejores de las que han dado en los últimos tiempos. El verano pasado parecían cansados de tanta gira pero éste parece que vienen con fuerzas renovadas y con canciones que siguen la lía ascendente que ya tomaron hace tiempo. La gente vino a disfrutar de LOL y no se fueron decepcionados. Una buena solución para ponerle el broche final al festival.
El resto del festival quedó para la electrónica de CSS y, afortunadamente, de Buffet Libre, (sustitutos de Feed Me que no apareció por Murcia) que se marcaron una sesión sobresaliente para echar el cierre final.
Hasta aquí la última edición del SOS 4.8 que será recordado por un descenso en el nivel de su cartel, de intensidad y de afluencia de público. Donde nombres como Pulp, Mogwai o Gossip no llegaron a eclosionar pero donde hubo espacio para momentazos como el show de The Flaming Lips, el descubrimiento de Friendly Fire, y sobretodo por el concurso de disfraces...
El año que viene más...
Fotos: Flicker SOS 4.8














