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19 jun. 2012


¿Qué vio Regina Spektor desde los asientos baratos?

La rusa Regina Spektor siempre ha bailado entre las difusas aguas del llamado anti-folk y las del pop más estándar. Emigró junto a su familia de la antigua URSS a la edad de 9 años, afincándose en Nueva York donde continuó sus estudios de piano y comenzó a mezclar sus gustos clásicos con el pop rock del momento.

Poco a poco Regina se ha hecho su hueco, especialmente gracias al éxito que obtuvo el álbum Begin To Hope (que incluía el “fan-favorite” Fidelity, Hotel Song, On The Radio,…), y a su participación en la genial banda sonora de la genialmente agridulce película (500) Days of Summer, con Hero y la contagiosa Us.

 
En mayo de 2012 ha publicado su sexto álbum, What We Saw from the Cheap Seats, que continúa en la línea de los anteriores. En este caso el productor Mike Elizondo ha tomado las riendas en todos los temas (ya participó en un par de canciones del anterior disco Far). Y la verdad es que se nota su estilo. Quien conozca a Fiona Apple y su Extraordinary Machine encontrará similitudes, especialmente en Patron Saint.

El disco tiene un tono, como siempre en Regina, muy "naive" (nada que ver con Fiona, siempre traumatizada la pobre). Basta escuchar el single Don't Leave Me (Ne Me Quitte Pas) y ver su videoclip (su típico video jugando con objetos animados), para quedarnos tranquilos y saber que volvemos encontrarnos con una vieja amiga. En la misma línea están Small Town Moon, con letra desencantada, y Oh Marcello, lleno de florituras vocales, que marcan un arranque del disco muy disfrutable.


Como buena chica al piano, también nos ofrece varios temas de toque clásico no aptos para corazones sensibles: el álbum continúa de una tacada con Firewood (auténtico llanto al triste paso del tiempo y en absoluto recomendable para una tarde de domingo de invierno), la mencionada Patron Saint, y How, canción "heartbreaking" al más puro estilo Adele llorando a moco tendido por el amor perdido. Una vez más, no recomendable si te encuentras con la fibra sensible…
Y así llegamos a otra etapa en el álbum, donde Regina da rienda suelta a su vena más impredecible (en todos sus discos nos ha dado alguna sorpresa así, véase That Time o Your Honor) con All The Rowboats (posiblemente una de las mejores letras del disco, en recuerdo a los cuadros y violines condenados a vivir por una eternidad aislados en los museos) y Ballad of a Politician, muy apropiada en estos tiempos inciertos que vivimos.

La recta final del disco comienza con Open, donde queda demostrado que la sombra de Kate Bush sigue siendo alargada; The Party, con estribillo majestuoso y más florituras (o tontadas) vocales (según a quien se pregunte); y, para terminar, la anecdótica Jessica.

El próximo 9 de julio, dentro de la programación de los Veranos de la Villa, tendremos la ocasión de ver a Regina en directo en el Teatro Circo Price y aquí un servidor (por cierto, de su misma quinta) no piensa perderse la ocasión de por fin ver a la señorita Spektor sentada frente a su piano.

2 comentarios:

Isa dijo...

Me ha gustado :)

Manu dijo...

Muy grande! :)