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20 nov. 2012


Xoel López despide Atlántico a lo grande

Cuatro años han pasado desde que Xoel López, en este mismo escenario, se despidiera de su anterior etapa como Deluxe, para marchar rumbo a las américas. Hoy, 17 de noviembre del 2012, vuelve a Madrid, al escenario que tantas veces le ha escuchado, para de nuevo decir adiós, pero en esta ocasión a la larga gira de Atlántico, su último trabajo.

Cuatro años que han servido para que el vigués se llene de nuevas influencias y nuevos sonidos que tanto han marcado este trabajo y que han metido tierra de por medio a lo que hasta ahora había hecho.


El momento, como ya lo fueron otros, era muy especial y por ello, Xoel quiso recordar su legado con un concierto de más de dos horas de 25 canciones y continuas sorpresas.

La noche comenzaba con Caballero y Desafinado Amor dos de sus nuevas canciones, con las que ya se puede comprobar que Xoel deja atrás su etapa de Deluxe. Los sonidos rockeros se pierden para acercarse a los latinos traídos de la Argentina, lugar de residencia  del gallego.

La primera parte del concierto sirve mostrar la mayor parte de Atlántico pero mezclando inteligentemente canciones de Deluxe como Historia Universal, Pájaros Negros, la aclamadísima Que No o la versión cumbia de Parando el Tráfico de su escarceo en el dueto Lovely Luna.

Una de las primeras sorpresas que hubo y quizás la mayor, fue contar en el escenario con Scott, un joven norteamericano que el día de su graduación grabó un vídeo tocando Reconstrucción delante de todos sus compañeros. El vídeo lo subió a youtube y casualmente lo vio Xoel. Éste logró contactar con él y le convenció para que embarcase en un avión rumbo a Madrid para que le acompañara sobre el escenario. Así, Scott formó parte de la banda en La boca del volcán y cómo no, en Reconstrucción, quedando patente su talento a la armónica con la que hizo enloquecer al público, y su simpatía: cuando la toqué delante de mis compañeros no se enteraban de ná!


Otra de esas sorpresas que nos depararía la noche fue escuchar De vino y espejos, canción que nunca antes había tocado en público por creer que era demasiado lenta y aburrida para un concierto. Pero lo cierto es que fue el más íntimo de la noche, en el que un solitario Xoel al piano alcanzó su momento más profundo.

Casi sin respiro, llegaría la tercera de las sorpresas. Un nuevo invitado hace presencia sobre el escenario. Se trata de Félix Arias, su compañero de viaje de Lovely Luna, con quien tocaría Tierra y Por el viejo barrio (ambas de Atlántico) y Yo ya te conozco del disco que comparten.

Curioso fue el guiño a dos de las ciudades que más le han marcado: Buenos Aires, en la que explica la razón de por qué esa ciudad le tiene atrapado; y Los días fríos, donde recuerda las noches de invierno en su piso del barrio de Ópera de Madrid.

Otro guiño fue el que tuvo para Julián López, cuando imitó el sonido del trompa en Rostros de Actriz.

Para un largo (aunque se hizo corto) concierto, le corresponde una larga despedida, así los bises se alargarían hasta en cinco canciones: Ver en la oscuridad versionada magníficamente a solo de voces y maracas, El cielo de Madrid, El amor valiente, Hombre de ninguna parte y Adiós corazón con la que se despidieron dejando al público madrileño con los brazos en alto agradecidos por la velada recibida.


A lo largo de la noche se repasó casi por completo Atlántico y gran parte de su discografía, mostrando que pese a ser otro no hay lugar a olvidar su pasado. Se echaron algunas canciones en falta, pero necesitaríamos días para disfrutar de todas ellas.

En estas dos horas hemos podido comprobar la grandeza de Xoel; la energía y pasión  que desborda en cada uno de sus temas, ya sea tocando rock o una cumbia; a la eléctrica como al piano. Un músico que hace lo que siente en cada momento de forma magistral. 
Lo del pasado  sábado fue un auto homenaje de uno de los mejores músicos y compositores del panorama musical. Un final de gira que hizo las delicias de un público más sibarita que el de antaño, pero también las de un grupo que disfrutó como niños en una noche ideal para decir adiós. Mejor que sea un hasta pronto. 


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